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Catherine
Conociendo al Desconocido
Catherine
Conociendo al Desconocido

No quise hacerlo, pero sabía que tenía qué, así que volteé a mis espaldas para verificar si lo que acababa de suceder, no había sido más que una creación de mi imaginación.
Deseaba que lo fuera; que fuese un espejismo por estar en esta casa tan clásica y que tanto hacia estremecerme, pero tenía una intuición que decía que todavía no estaba tan loca como para alucinar, sin embargo, si no lo comprobaba, nunca estaría segura si era solo una imaginación o si era la realidad; una persona viéndome detrás de mí, en lo recóndito de la noche y de la habitación
Al voltear a ver al “fantasma” o “persona” que había visto por el reflejo, mis ojos intentaron con esfuerzo mirarlo, pero ¿Porqué?, sí podía ver perfectamente gracias a la iluminación de los faroles!
Tal vez porque intentaban descifrar si era un espejismo o no, ya que no había escuchado ninguna puerta moverse, ningún paso sobre el piso de madera del corredor; nada que me avisase que alguien había entrado.
Tenía conocimiento qué mi cara no demostraba todo lo que sentía, lo único que sabía qué sentía, era mi cuerpo que ahora presenciaba una revolución.
Mis ojos al percatarse que no era un espejismo, dejaron de alarmarse y se suavizaron en forma de burla, miraron a la persona directamente para demostrarme otra vez que la vida me odiaba y quería hacerse lo más complicado posible.
!Porqué esto era demasiado!
Escuchar de él el 1° día de clases… verlo el 2° en la noche… verlo el 4° en la escuela…. Verlo hoy en vivo, en directo y 3D….
¿¿Por qué??
¿Cómo sabía una persona que algo como esto pasaría?
¿Cómo lo adivinas? O ¿Cómo lo preveés?
Cuando Cynthia me contó de Arthur el lunes, nunca me había imaginado estar en la habitación con aquél sujeto el viernes.
Ahora al verlo, comprendía porqué era este el sueño de toda chica en Brighton.
Me alegraba. Vivía un sueño que antes negaba pero que sabía que muy en el fondo lo tenía. Aunque también, tenía una gigantesca aversión al destino.
¿Por qué me ponía en situaciones como estas?
Yo, quien había intentado alejarme de él.
Ahora me encontraba a solas en una oscura habitación con él… con Arthur...
Estaba como siempre; hermoso y perfecto.
Estúpidamente indescriptible.
Usaba una camisa blanca con rayas verticales oscuras y un pantalón y zapatos del mismo tono, no podía conocer exactamente el color porque se encontraba en la oscuridad de la habitación, lugar no iluminado porque la luz de los faroles no alcanzaba alumbrar esa parte; al pie derecho de la cama.
Su cabello estaba desacomodado.
!Todo un problema! ya que unos pequeños mechones rozaban su perfecta cara ocasionando que sus ojos se asomaran entre sus cabellos , haciéndolo parecer más apuesto que en alguna de las frecuentes ocasiones en la que lo había visto.
Él igual me miraba, con los ojos fijos en mí cara. Pero no era tan similar a mi expresión (claro! Tanta hermosura no se igualaría nunca), yo estaba por primera vez en mi existencia(o por primera vez en una de las tantas veces que lo había visto), tranquila y seria. Por supuesto, era porqué estaba en shock, aunque igual por una extraña sensación de calma.
Sin embargo, él me miraba entre asombrado y entre interesado.. cómo si alguien viese una pieza de un museo; pensativo e intentando descifrar qué quiso representar el autor de esa pieza al hacerla.
Me perturbó un poco, nadie me había visto así nunca.
Intenté romper el silencio y él me ayudó un poco al torcer su boca y sonreír cálidamente, entonces me armé de valor y dije en un tono de voz bajo:
-Perdón- fue lo primero que salió de mi boca, una frase muuuuy estúpida ....
¿Perdón Cathy? me cuestioné.
¿Porque le pedí perdón? ¿Porqué era tan tonta? Yo no había hecho nada malo!
-No hay por qué- respondió la voz de Arthur (no por educación, la verdad no había qué perdonar), una voz tan……... no excesivamente masculina, pero tampoco nada aguda.
Era extraño, tal vez por ser inglés.
Aún así, la perfecta palabra para describirlo; era atrayente....
Me cautivaba!
No obstante, su mirada me daba miedo todavía, ¡Me miraba tan extraño!
-Perdóname tu a mí, no debí presentarme así- dijo con su cálida sonrisa.- ……..no quise asustarte-
!Pero que rápido cambiaban las emociones hacía él! Ahora el miedo se derretía…. Esa sonrisa lograba todo.
-No te preocupes- dije enseguida. No era su culpa que los interruptores fuesen difíciles de encontrar. O tal vez ni habían, tal vez usaban velas para que combinara con el ambiente de los muebles, imágenes y objetos.
-¿Buscabas algo?- preguntó todavía parado a un lado de la esquina de la cama. A un metro de mí.
-La libreta del Comité- respondí más tranquila, su sonrisa me hacía sentir tan cómoda, ocasionaba que me perdiera y también que sintiese tanta confianza hacía él.
Y ahora ya había descubierto su propósito en el cuarto de su hermana. Al ver Lanthis que no bajaba, había mandado a su hermano…, una gran ayuda porque él conocía su casa, pero no era tan necesaria. Podía haberlo hecho sola.
Su cara cambio a un "Oh" como recordando algo y queriendo decir: Ah! Eso!
-Esa libreta! haha, no creo que la encuentres aquí- respondió al final con una leve risa tan pegajosa, tan encantadora y agradable para mis oídos.
Mis ojos se abrieron un poco porque supe que tal vez la habían movido o nunca estuvo allí.
-Oh! Tenía razón. Si no, ya la hubiese encontrado aquí en la cama, como Lanthis me había dicho- respondí sintiéndome absurda ya que había dejado de enviarle el mensaje a Cynthia en lugar de haber estado buscando un objeto que nunca estuvo en esa habitación.
-Bueno, tal vez sí esté en su cama- dijo para mi sorpresa.
Enarqué una ceja.
¿Me decía tonta? Yo la había buscado en toda la cama y estaba 100% segura de que no estaba, o podría ser que él lo tenía y Lanthis le había dicho que me lo enviara y él esperó todo este tiempo para hacerme perder el tiempo…..¬¬
Por si las dudas, dejé de verlo y voltee en dirección a la cama.
Nada, seguía igual, sin ningún objeto sobre ella salvo yo, quien seguía sentada cerca de la almohada del costado derecho.
-No está- dije al finalizar mirandolo con unos ojos entrecerrados; Tal vez podría ser un millonario, apuesto y sexy inglés, pero no tenía derecho a burlarse de mí!
-Bueno, es por qué éste no es el cuarto de Lanthis...- respondió tímidadamente con cierta diversión en el fondo.
Ok.
No sabía qué era lo que le había hecho a la vida.
Pero esta seguía siendo injusta conmigo; odiándome y poniéndome en situaciones no tan gratas.
Ahora yo me encontraba de infraganti en una habitación de un desconocido, bueno, no tan desconocido. Un chico llamado Arthur; persona que quería evitar ya que causaba un raro efecto sobre mí, ponía mis pelos de punta y me confundía.
-Oh, entonces allí está la razón del porqué te pedí perdón- respondí con una sonrisa; haciendo parecer todo algo divertido, porque eso intentaba que fuese; diversión y no algo diferente.
Había estado viendo el cuarto de Arthur sin darme cuenta. Y él no era el intruso. Yo lo era.
-De nuevo, no hay de qué- respondió. - La casa llega a confundirme aveces- bromeó entre risas. Y digo bromeó porque no creo que eso sucediera, solo quería hacerse el caballeroso y pasar como un perfecto hombre delante de mí. Y para mi disgusto, lo estaba logrando. …
Me paré de la cama.
Enseguida me concentré más en mí y noté que mi mano derecha sostenía todavía esa gargantilla tan brillante. Al instante; mi palma derecha ardió.
El objeto que sostenía era de Arthur, o tal vez de una de sus novias, ¿Yo qué sabia?
Y de nuevo mi cuerpo me falló y el objeto se delizó entre mis dedos y cayó de nuevo a la alfombra.
Miré instantáneamente al suelo y vi el objeto extremadamente costoso y llamativo que ahora estaba cubierta y resplandeciendo por la luz directa de los faroles que atravesaba los grandes ventanales.
Me hinqué, pero no me había percatado que Arthur ya había caminado hacía mí y ahora estaba haciendo la misma acción que yo.
Recogió el objeto por mí.
-Perdón, no quise esculcar tus cosas, buscaba el libro y se calló la cajita y tuve qué..- respondí nerviosa; no solo por lo que acababa de pasar, también por la cercanía que teníamos. Cuando los dos nos levantamos, solo habíamos quedado a unos cuantos c.m de distancia.
Y aquello era demasiado. Mi estomago, garganta y todo lo que se encontraba dentro de mi cuerpo se torció al verlo y tenerlo tan cerca. Sin mencionar que mi cabeza estaba en los cielos al oler tan maravilloso, espectral, inhumano, delicioso e irresistible aroma que pude percibir al estar tan próximo a él, era ¿Vainilla? ¿Chocolate? No podía reconocerlo del todo.
Su hermosura era la culpable! Y también esa atracción que tenía, esa atracción que tanto me seducía….
Él me interrumpió con otra sonrisa - no te preocupes, eso me pasa por tener tantas cosas amontonadas- dijo mirándome. Poniéndome nerviosa.
-¿Te gusta?- preguntó mirando el objeto y deslizándose unos c.m para atrás, un acto que no me gusto pero que igual copié, sin embargo era lo mejor; tarde o temprano se revelarian mis nervios y no quería que él supiera que causaba ese efecto en mí.
Era un extraño y eso no debía suceder, aparte, significaría subirle el ego…
Lo miré.
¿Quién?! pensé para mí.
-¿El… coll- ar?- tartamudeé
-Si- sonrió.
-Sí, esta precioso- le devolví la sonrisa mirándolo. Esos ojos zafiros. Tan… enigmáticos, ellos esconden algo.
Arthur estaba apunto de decir algo cuando se escuchó la voz de Lanthis desde las escaleras.
-Cathy, ¿Encontraste la libreta? Si no está allí, entonces está en la mesilla cerca del armario de blancos, por el pasillo principal....- gritó para que pudiese escucharla.
No podia creer que pudiese escucharla, estaba tann lejos...
-Ok, ahorita bajo- respondí yo intentando no gritar tanto para no incomodar a Arthur.
Pensé que ya no lo dejaría arriba de la mesilla de noche porque había pensado que era tan fácil de robar ya que yo lo había encontrado….
Sin embargo abrió rápidamente la caja donde lo había encontrado mientras Lanthis preguntaba lo anterior y metió el brillante objeto ahí.
Al terminar yo de responderle a su hermana, él dijo:
-Te acompaño-
Di unos pasos siguiéndolo por solo unos cm. A mi lado se veía tan alto como Jonathan, y percatarme de esto hizo recordarlo y sentirme tan mal.
Arthur me ponía diferente.
Y no debía suceder eso.
Abrió la puerta del cuarto haciendo un ademán de que pasara, y lo hice, pero lo esperé un segundo para que el retomara la delantera y me guíara, no obstante, él se puso a mi lado izquierdo.
-¿Estas en el comité?- preguntó
-Si- dije a regañadientes
-No te ves muy convencida-
-No esque no me guste, mas bien, al principio no quería, ahora no esta tan mal- dije percatandome que no había sido tan malo como lo había imaginado. La fiesta sería un exito.
-Y ¿Porque decidiste entrar?- pregunto curioso
Yo seguia sin mirarlo, solo dirigia mi mirada al frente.
No respondi enseguida, no sabía que decir: "tu hermana me obligo" no era una respuesta muy buena, pero gracias al cielo, Arthur me ayudó:
-¿Lanthis verdad?- pregunto entre risas.
-Un poco- dije queriendo evitar echarle toda la culpa.
-Perdona a mi hermana, suele ser muy insistente aveces- respondio.
-No importa, no fue tan malo que insistiera- respondi yo.
La reunion no había sido tan aburrida, y menos el final de esta que aún estaba sucediendo.....
-Por cierto, soy Arthur-
¿Como no saberlo?
Pero él no podía saber que yo ya sabía. Intenté parecer asombrada y le contesté:
-Yo soy Allison- dije sin sentido, nunca usaba mi segundo nombre para introducirme, por eso corregí –bueno, Catherine Allison, tú escoges- dije al final.
-hm, entonces seré equitativo; soy Arthur Emrick Landon William, tú escoges- respondió feliz. Porque no era entre risas, no era tampoco divertidamente. Era un tono feliz.
Yo sonreí igual feliz.
Nos dirigimos lentamente al pasillo principal y fuimos a la dirección opuesta a la que estaba el cuarto de Arthur.
-¿Vives cerca de Nikxor?- preguntó de repente, algo que me asombró, pero después recapacité; nos habíamos visto aquella noche por las calles de jill north, seguramente había supuesto que vivía por allí cerca.
-Si, a solos unas cuadras- contesté segura. Arthur me hacía sentir cómoda, no era que me hubiece acostumbrado ya a él, y esque él hacía sentirme tan rara que me freakeaba, me ponía nerviosa y ningún desconocido jamás lo había hecho, no sabía si era su aspecto físico, pero algo tenía, sin embargo, los raros nervios que sentía y ese extraño sentimiento que me hacía un hoyo en el estomago, se opacaban con la confianza que emanaba; era como si lo hubiese conocido de por vida. – ¿Y a ti te gusta frecuentar esa zona?—pregunté curiosa, un poco atrevido, pero no pareció molestarle para nada.
-De vez en cuando, cuando tengo tiempos libres- contestó.
Y me dí cuenta que hablaba con un empresario. Como una bomba me cayó.
Lo vi,( tuve que mirar hacía arriba, su altura era una de sus virtudes, y tambien uno de mis defectos)
Arthur se parecía a todo menos a un empresario.
Era muy apuesto y joven para aquello. No obstrante, era heredero de una mina de oro y más, enseguida toda la confianza que había sentido, se redució a la mitad.
No respondí. Y creo que se extrañó, pero tampoco dijo nada, aun así estábamos a tan solo unos pasos para llegar a una mesilla en el que Arthur dijo:
-Aquí esta- moviendo un libro que se encontraba en una mesa que sostenía a muchos papeles.
Pero tras mover el libro agarró uno que estaba debajo de éste. Uno rosa y con peluchón.
-Gracias-
-No hay porqué- dijo de nuevo sonriéndome. Confundiéndome. Aturdiendome. Haciendome notar que ese día le había dicho mucho: gracias y perdón. O me equivocaba mucho, o era muy amable con él....
Eso era. Debo ser menos amable con él.. pensé.
-Bueno, ya no me pierdo- reí un poco nerviosa.
-Nos vemos pronto y mucho gusto Catherine- dijo mirándome
¿Nos vemos pronto? Porque creía que nos veríamos en poco tiempo?
Era alagador, no puedo negarlo. De hecho asta me sentí feliz, pero era un sentimiento prohibido.
Jonathan! ¿Donde se encontraba él?
Talvez a más de mil kilómetros, pero ese no era un pretexto, tampoco eramos algo concreto, pero él seguía siendo algo muy importante para mí, y viceversa, por aquello, no era justo sentir felicidad cuando Arthur me habia dicho que nos veíamos y menos al decir cuidadosamente mi nombre.
No le contesté, mi respuesta fue una leve sonrisa; un poco incomoda porque así me sentí al pensar en Jonathan y en Arthur.
Bajé las escaleras con el libreta en mi mano , palpando la mirada de alguien a mis espaldas, obviamente no volteé, no quería encontrarme con la mirada de Arthur.
Su aspecto me confundía; y no podia dejar que aquello sucediera porque ni siquiera lo conocía, había sido una superficial y habia pensado que talvez si era perfecto como frecuentaban decir, pero no podia determinarlo hasta conocerlo, algo que no planeaba hacer porque no debía interesarme conocer a otros chicos. Yo tenía a Jon..
Al entrar a la gran sala todos me miraron, dejando a un lado la platica que tenían con sus otros compañeros, estaban más relajados.
Lanthis ahora platicaba con 4 chicas, se reían e intercambiaban palabras.
A la mitad del camino entre ella y yo, Lanthis volteo a verme y yo segui caminando para darle la libreta.
-Gracias Cathy, ¿Donde estaba? En la mesa o en la cama?-
-mesa- respondi dándosela
-Ah, perdón, se me olvidó por completo donde la había dejado…. Que bueno que la encontraste! pensé que te confundirías- dijo viéndome detenidamente con una sonrisa mañosa.
-bueno, tuve un poco de ayuda respondí, no quería darme todo el crédito cuando no lo merecía.
-Oh, ¿Arthur?- preguntó despreocupada, haciendo un gran contraste con sus compañeras, las chicas con las que estaba platicando Lanthis hace unos momentos me clavaron la mirada como un puñal, esperando mi respuesta como leones que esperan el mejor momento para atacar, o para empezar a odiar.....
No quería contestar pero no me daba otra opción.
-Si-
Ahora ellas no me miraban con burla, como lo habian hecho al entrar en esa habitación, ahora lo hacían con indignación y yo me sentí un poco enojada.
No les habia hecho nada y solo por algo asi no deberían portarse conmigo del modo en el que lo hacían.
Arthur no era la gran cosa.... ¿no?
-Ya! chicos! callense! Comencemos la última parte- dijo fuertemente Lanthis.
Todos callaron y la miraron con suma atención.
Yo tuve que hacerlo en ese momento o nunca:
-De hecho Lanthis, ya me tengo que ir, ya van a ser las 7..- dije susurrando para no hacer un show, por mientras, las chicas que habían escuchado mi encuentro con el hermano de Lanthis, le cuchicheaban y comentaban a otras personas sobre aquél hecho mientras que otros comenzaban a platicar de nuevo casi a gritos.
-Es cierto. Ya se me habia olvidado, hmmmmmmmm, ¿No prefieres llamar a tus amigos para que se queden a cenar? Ya pedí que te pusieran un plato en el comedor, y puedo pedir muchos más...- me insistió.
-Lo siento lanthis pero se los prometí y también vamos a comprar unas cosas que nos hacen falta-
Me miró no con enojo pero con incomodidad, con un poco de frustración y como si estuviese arta de algo pero todo eso con una sonrisa. Temí haberla hecho enfadar.
-Pero mañana regresas, ¿si? – respondió suplicante.
- ¿mañana?- pregunté
-sí, nos faltan el diseño de las invitaciones, será poco. Porfavor- dijo sosteniendo mis manos en forma de ruego.
-pero yo........... esta bien- respondi
No podía estar evitando estas cosas, si lo hacía quería decir que realmente Arthur me atraia en cierto modo y cierto grado que cruzaba lo "aceptable" y lo "correcto", así que tenía que hacer lo contrario y pensar diferente.
Regresar a la casa no me mataría.
Tampoco era un engaño a Jonathan ya que no conocía a Arthur completamente, lo que llevaba a que no me gustara, ya que a alguien le gusta otra porque le agrada su personalidad, y reiteraba; yo no lo conocía completamente.
Y si por una extraña razón de la vida (que sabía yo, presenciaba y era algo un poco obvio ya que a está le gustaba jugar conmigo), volvía a reunirme con Arthur. No debía porqué alarmarme, era un chico más, podría ser un amigo más......
Llegó Cynthia 5 minutos después, muy puntual, y me despidió Lanthis en la puerta, recordandome de nuevo que nos veíamos el próximo día a las 7.
En cuanto entré al rojo carro , Cyndy me lleno con puras preguntas sobre el interior de la casa de Brun y sus habitantes…..
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