-Porque?-
-puedes dejar de preguntar el porque de las cosas?. Simplemente asi es pequeño curioso- dije deslizando mi mano sobre su labio frío y suave.
Dio una media sonrisa.
-No me basta aquello, quiero saber más- dijo sosteniéndome firme a él.
Allí.
En la cama.
-Lamento decirlo pero te quedarás con las ganas, joven Arthur de brun-
No me aguanté y lo besé por supuesto.
Como no besas a alguien tan atractivo como el cuando se encontraba cm de ti?
Apostaba a que ninguna chica podía evitarlo aún si estuviese comprometida casada y lo que quieras…
El beso se tornó larrrrgoooo y cada vez con más movimiento, mi mano bajó a su brazo y lo presionó fuerte, me encantaban aquellos brazos torneados y simplemente él.
Justo cuando mi mano comenzaba a aproximarse a desabrochar el primer botón de su camisa cuadriculada.
El timbre de mi celular sonó a un lado justamente en mi mesita de luz.
Paramos instantáneamente y pude ver en los ojos de Arthur algo distinto, el azul turquesa se notaba más que nunca.
Supe que no seguiríamos porque igual noté que había un poco de duda en su mirar.
Rebiré los ojos a la vida y me estiré a ponerle “ignorar” al estúpido teléfono.
-Esto si que…- pude decir antes que volviese a sonar.
-ahhhggg- emití frustrada y volvía estirarme para esta vez contestarle a aquella persona castrosa.
-si?-
Scott.
-oh si… ajam…. Enserio? Jajajjaa….. de hecho estaba un cuanto ocupada…… oh no hay problema…. Bueno…. Ok, los llamo después entonces….. gracias , igualmente…. besos- aquella fue mi larga platica con Scott. Podría haber sido mayor obviamente pero el enojo estaba de por medio, me había interrumpido tan significativamente.
-te quiero Catherine- rió tiernamente, seguramente le daban risa mis expresiones algo exageradas que hice cuando platicaba con mi primo.
Reí en lo alto.
-Lo sé-
Me acosté sobre su pecho y me agarré a él fuerte y 1 segundo después de cerrar los ojos escuché una pregunta que pensé había evadido hace horas.
-Ehmmm tengo una pregunta Cathy….-
-si will?- dije cerrando mis ojos, tan comodo debía ser dormirse en este lugar. Era momento de probar aquello....
- Qué fueron exactamente tu y .. John…?-
.....
Shit….
Mis parpados se abrieron automáticamente.
Ahora no él por favor….
-ehmmm… exactamente?- reitere estupidamente porque era obvia su respuesta.
Sus dedos recorrieron mi espalda haciendo círculos que me dieron cosquillas minimas y me hubiese reido y dado un calambre si no hubiese estado tensa
-si- respondió.
…
Continuará....
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51°Capítulo de Secretos de un Vampiro
lunes, 23 de agosto de 2010
Publicado por Casey a las 11:50 p. m. 3 comentarios
Lee más de: Capítulos de Secretos de un Vampiro, Capítulos narrados por Catherine
50°Capítulo de Secretos de un Vampiro
martes, 3 de agosto de 2010
Catherine
!?!
Todo lo que restaba de la tarde la pasé con nada más y nada menos que John…. Al diablo la tarea, al diablo los proyectos, Jonathan era más importante que aquello y que estuviera aquí era algo que no sucedía de vez en cuando recalcando que vivíamos en ciudades diferentes.
Insistí en prestarle la ropa más “masculina” y grande que tuviera porque el hecho de enfermarse me asustaba mucho; evitarlo era mi propósito principal, sin embargo bastó para él quitarse la ropa y comenzarla a secar con mi secadora de cabello.
-Es como si me vieras en traje de baño- dijo muriéndose de risa al observar mi cara y cómo me di media vuelta para no ver su descubierto torso marcado y su ropa interior.
-Tal vez, pero mi mente sabe en realidad que no es así, no puedo engañarla- me expliqué y continuamos platicando de aquella forma en el baño del piso inferior. John detrás de mí semi desnudo mientras secaba su ropa y yo miraba a la puerta intentando no voltear y no ver.
“Es como si fuera un traje de baño”… ¿Acaso me gustaría que Arthur me dijera aquello cuando me cuente que una chica en ropa interior se cambió enfrente de él??
Obvio no.
Por eso debía respetarlo y no hacer lo que no quisiera que me hiciesen…. Ahora tenía novio y deleitar mi vista con el cuerpo de Jonathan no era algo que se podía seguir haciendo.
Los minutos corrieron porque antes de contestar el teléfono de la casa que sonó, revisé la hora y ya decían las 10:39 pm.
-Ehmmm ahorita estoy viendo tele….. - respiré hondo.
“Catherine, no puedes evadir esto. Arthur ya debía de haber venido hace horas como es costumbre y tal vez esta llamada es para avisar que llegará en 5 minutos.. Más vale que se entere ahorita y no después.. Como dicen, “omitir es lo mismo que mentir”
-con Jonathan.. Está aquí- solté una risita al final como cualquier niñita temerosa de un regaño.
.....
Silencio tétrico.
-Oh….. Que sorpresa- dijo menos sorprendido que nada, seguramente atónito y preguntándose el por qué diablos aquél sujeto debía estar en mi sala en aquél instante…
-Lo mismo digo- contesté cortante.
-Pero…. Qué bueno- intentó mostrar un aire emocionado y feliz más le salió fatal.
-Sí, lo sé- respondí un cuanto incómoda.
-Llamaba para avisar que llegaré en 1 hora porque surgieron algunos problemas-
-Ahhh…… ok…. Nada grave verdad?-
-No, solo unas cifras-
-Bien, te quiero mucho- me despedí triste.
No lo había visto en toda la mañana y acababa de resignarme que alguna vez se conocerían, ahora sólo quería que lo incómodo ya sucediese y verlo de nuevo lo más antes posible.
-Yo más Allie-
- ehmmm.... Arthur tardará en llegar- avisé a John quien ya vestido estaba parado detrás de mí recargado en la pared de la sala.
-Hmmm que mal- mintió tal y como William lo había hecho -Aún así lo conoceré algún día-
-Claro, aparte estará toda la noche -
William no tenía hora de dormir porque no dormía; el cansancio no era parte de su “vampirez”.
Dirigí mi mirada a John, sus ojos se abrieron y entendí el porqué:
-Idiota mal pensado- exclamé bufando.
-Hahahaha- río nervioso y sarcástico, todo con cierto desprecio – créeme que no le encuentro ningún chiste el pensar aquello-
-Jonathan…- dije en lo bajo.
No quería tomar este tema.
Él de "tienes novio y yo qué?"
Cruzaba los dedos porque John no lo sacara a la luz aun que obviamente tenía todo el derecho para reclamar...
Paró su caminata al gran sofá color crema en el que minutos atrás estábamos utilizando para nuestra conversación.
-Él…….. sabe de nosotros? De lo nuestro?- interrogó tan bajo que se me dificultó escucharlo y al percibir bien la frase me paré allí mismo, detrás del sofá, sosteniendo su borde suave.
La conversación tan temida acababa de comenzar.
Me sentí pésima en cuestión de milésimas.
-Ciertas cosas- logré decir firme.
Bajó su cara y el cuarto parecía estar en cámara lenta.
Un silencio profundo.
Un respiro de su parte.
Estaba a punto de soltar algo…..
¿Cómo reaccionar?
¿Qué responder?
Levantó su rostro.
-Pensé que…. Teníamos algo Catherine, no imaginé que no significara nada para ti- soltó lo que seguramente desde un principio quiso decirme.
Primera apuñalada en el estomago.
Dolía más de lo que había pensado ahora que todo se escenificara.
Jonathan sensible, ¿Cómo soportar sin mentir?
Al escucharlo me sentí la persona más horrible del mundo.
-John..no por favor- susurré.
-No qué Allie? No quieres afrontar lo que sientes?- caminó a mí y levantó su mano para tocar mi mejilla.
-Jonathan, no. Tengo novio- di un paso atrás.
-Pero eso es lo que no entiendo.....Acabas de llegar hace un mes ¿Cómo puedes quererlo? Piensas quererlo pero no es verdadero lo que sientes.
-Tu no sabes lo que siento-
-Si lo sé Catherine, la duda se asoma en tus ojos tan claro que las mentiras no me las trago yo. Te conozco y sé que no lo quieres. Solo porque me fui no debes de..-
-John para de una vez!-
-Uno no olvida tan rápido. Qué acaso aquellas citas, abrazos, besos y “te quiero” no fueron nada?-
Tick.
Aquella fue la apuñalada mas fuerte que me había dado.
Que pensar?
Que sentir?
La pregunta era… Cuanto lo quería??
y la peor cuestión de todo… decirle la verdad? Decirle la verdad pero añadir “aún así prefiero a Arthur..”!!!!! ?
- Desgraciadamente yo lo hice John. No discutiré esto a gritos contigo ahorita ok?-
-No lo evadas Catherine, no te mientas!-
-John........Lo siento pero lo nuestro es pasado. Entiende que conocí a Arthur, el ahora es mi presente!-
-Pasado de hace un mes? Podría decirte que todo aquel tiempo me mentiste y no me quisiste pero sé que no es verdad y nada se acaba tan pronto- dijo tocando mi mejilla y justo cuando nuestros labios estuvieron a punto de tocarse, una parte de mí lo anheló y quiso recibir su beso pero me aparté.
-Vete- dije enseguida dudando si resistiría –no quiero lastimarte y no quiero enojarme contigo. Mañana no hablaremos de esto al vernos- No lo correría para siempre, no verlo no era una opción.
-Cathy…-
-por favor John- supliqué.
Me sentía peor que nunca….
Soltó el aire y dijo:
-No te mientas más Cathy…- finalizó en un susurro.
-No te veo tan feliz como pensé que estarías-
-Fue raro verlo de nuevo sin tenerlo previsto-
-Regresará más tarde?-
-no, hasta mañana lo veré…. Sé que es tarde pero muero de hambre, me ayudas a preparar la cena?-Cuestioné para cambiar el tema.
Arthur tan acertadamente evitó preguntar por qué no se encontraba Jonathan en la sala como le había comentado
-Vamos- dio feliz una media sonrisa y con su brazo me rodeó por la cintura.
CONTINUARÁ......
Publicado por Casey a las 9:07 p. m. 1 comentarios
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49° Capítulo de Secretos de un Vampiro
jueves, 15 de julio de 2010
Catherine
Regresar para no irse.
Segundo día sin Arthur y en este momento parecían las cosas un poco peores que hace dos horas atrás.
El día era lluvioso, frío y el viento soplaba con intensidad.
La escuela había sido más insoportable gracias a que todos los factores (el horrible clima y la ausencia de él) se juntaron y formaron una plasta que me daba suficientes razones para odiar el día entero.
Ahora estaba sentada en la silla del escritorio de mi cuarto y me dedicaba a terminar una última tarea que debía tener hecha para el día siguiente. Eran las 5:00 pm y los rayos del sol no lograban traspasar las nubes llenas de agua por lo que el ambiente era azul oscuro.
Me dormí alrededor de las 9:30 pm.
Tercer día.
Cansada. Realmente no sabía cuándo llegaría, tanto podría llegar hoy como mañana y Lanthis no me había dado ninguna pista tranquilizadora.
-Depende de él y en qué medio se venga- me había dicho en el gimnasio sin un atisbo de sudor en la cara mientras que yo chorreaba agua por todas partes, para mi suerte habían pocos espectadores para ver mi estado tan vergonzoso.
Pasaron las horas y las clases y al terminar estas me metí en la gran camioneta Suburban que tenía Roberto porque iríamos todos a comer a un nuevo restaurante en la avenida 27 para pasar el tiempo y brindar por unos buenos y fáciles exámenes que rápidamente se aproximaban.
Estupendo.
Fue una fantástica actividad el tener una charla con mis amigos estudiantes y humanos. Muchos de ellos apostaban por un 8, otros juraban que un 9 sería fácil…. La mayoría sentada con su pareja; demostraban que el amor venía cuando menos se lo esperaba uno…… y para otros como Ryan; la soltería les iba muy bien pero su aversión a que fuera novia de Arthur aún seguía palpitante.
-¿Qué te gusta de él?- preguntó en un tono de aversión.
En ese instante, todas las miradas se dirigieron a mí porque querían escuchar de aquél sujeto tan misterioso que pocos llegaban a conocer realmente.
-Sí… ¿Cómo es Arthur? -cuestionó Adriana luchando al mismo tiempo con sus palillos y la pasta resbaladiza que se encontraba en su plato hondo.
Los ojos de todos a excepción de Cynthia me observaban en espera de una respuesta jugosa y llena de detalles.
-Muy amable y divertido- aclaré rápido y con orgullo recordando fugazmente momentos que justificaban mi declaración.
Muchos tornaron sus facciones en “decepción” y otros parecieron asombrarse.
-Sabes? A primera vista pareciera como que es un hombre introvertido pero eso le da su toque…. Sería bueno salir en parejas- dijo entusiasta Mellisa quien estaba entre los brazos de Santiago.
Me reí en el fondo al igual que todos ellos. Al verlo por vez primera también había percibido aquél “misterio” que tenía oculto en sus ojos y su forma de ser. Impaciente por saber si guardaba un secreto o solamente era el efecto de aquellas pupilas color zafiro…
Después de probar la comida china de aquél delicioso lugar, todos se fueron a sus respectivas casas y cómo llegábamos de comer, Cynthia ni yo nos paramos en la cocina para preparar algo de cenar como normalmente hacíamos.
Mi cuarto fue el destino próximo y la preocupación de cuándo llegaba William no se había presentado gracias a la distracción que había tenido hasta que noté algo fuera de lo normal en el regazo de mi cama cuando encendí la luz tenue y amarillenta de la mesita de cama.
Era una de aquellas flores de color fucsia que había visto en la florería Mandys.
Arthur no se había perdido el detalle de la emoción que causó esta en mí cuando clavé mis ojos en aquellos pétalos rosados.…
La levanté porque tenía una nota amarrada en su talle.
Te quiero.
Voltea….
Mantuve la respiración y como lo advertía la última palabra de aquél recado, voltee y lo encontré allí sin ningún atisbo de sospecha porque no había para nada percibido su presencia. Una sorpresa completa.
Sonreí de oreja a oreja y lo abracé como si no hubiese realizado aquella acción por décadas.
Es más, brinqué y mis piernas enrollaron su torso y no dejé de abrazarlo hasta que me hice un poco para atrás y lo besé con frenesí.
Acostados en la cama. Yo sobre su hombro derecho, él interrogó.
-Como estuvieron estos días?-
-Bien, aunque pudieron estar mucho mejor-
-Digo lo mismo de los míos-
-como te fue en tus juntas y negocios?- cuestioné jugando con sus largos dedos fríos y extremadamente pálidos.
-Todo salió bien, esperábamos mejores resultados pero al final no podemos quejarnos-
-MMMM- me erguí para mirarlo directamente.- No te has alimentado desde cuando??? Y, cuanto duras normalmente sin alimentarte?- entrecerré mis ojos.
-1 semana-
- Y cuanto llevas?
-Antier-
-Que raro! porque te ves más pálido de lo normal y estoy segura que necesitas alimentarte de nuevo- exclamé demasiado confundida. Estaba lista para regañarlo pero su respuesta me tomó desprevenida…. Y yo que pensaba haber aprendido cuando distinguir si necesitaba alimentarse o no!!
-Creo que el estrés reduce la sangre consumida en un 50%-
-Estrés?-
-De no estar contigo-
-hahahaha- reí feliz –bien, tienes una comida express justo aquí- bromee inclinando mi cuello hacia mi lado derecho y dejando al descubierto aquella parte de mi cuerpo.
Arthur se pasmó por completo y lo noté porque sus ojos se abrieron instantáneamente y su cuerpo se puso rígido al escucharme….. No obstante, se tranquilizó y dio una media sonrisa pícara antes de lentamente acerarse a mi cuello.
Una parte de mi pensó decirle “hey, era broma” pero otra aseguró que él lo había captado mientras que una tercera parte pensó “no creo que…. Duela”
La habitación hubiese estado completamente oscura si no fuera por la luz del faro de afuera que brindaba unos rayos amarillentos por mi ventana y chocaban contra cada objeto en el interior de mi cuarto; incluyéndolo….
Sus ojos azules brillantes y su cabello oscuro contra su piel pálida se acercaron sutilmente…..
Los nervios incrementaron notoriamente cuando sus fríos labios tocaron mi piel; tal vez el pequeño escalofrío que tuve fue la razón que ocasionó que se alejara unos milímetros pero no evitó el volver a tocar mi cuello.
Esperé.
-Nunca lo haría- dijo alejándose, erguiéndose y sentándose completamente.
-Realmente no tengo problema con que lo hagas- dije muy segura y eso pareció incomodarle.
Bajó su mirada y dijo:
-Cathy…-
Reí ruidosamente antes de atraerlo con mis manos y besarlo.
Alrededor de la una de la mañanayo estaba con la laptop en mis piernas y él a un lado viéndome.
Un bostezó se escuchó de parte mía (por supuesto) y Arthur dijo:
-Es hora de irme-
-¿Por qué?- me quejé suplicante mientras mi mano sostenía la suya.
-No es bueno para ti desvelarte, mañana tienes que ir a la escuela-
-Estaré bien-
-Allie, eres tan terca como Lanthis- dijo sonriente.
-Lo sé y qué bueno que lo sabes así que creo saber que tu sabes que insistiré por mucho tiempo-
Reí al igual que él y allí fue cuando se doblegó como siempre lo hacía.
-¿Qué solución propones?-
-Mmmmm…………- me quedé pensando las posibles soluciones pero solo una me convenció -Porqué no te quedas? Llegaste caminando y quiere decir que te tendrías que ir a pie a tu casa.. A estas horas es muy peligroso salir ¿Sabes?- bromee.
Obviamente un humano no causaría mayores estragos.. Un vampiro sería la amenaza correcta pero mejor evitaba pensar aquello.
Mi proposición seguramente sonaba mal intencionada aun que fuera todo lo contrario.
Que un chico esté en tu cama no es tan escandaloso.. Depende mucho en lo que hicieran y el sólo se quedaría sin hacer nada más allá.
Aún así. Él no se lo esperaba para nada y ahora me arriesgaba a ser vista como una novia impaciente y atrevida……..
-Hmmm tal vez tengas razón – pensó serio.
-Bien, tomaré eso como un sí así que espera, tengo que decirle a Cynthia que mañana no me despierte y que yo pondré mi alarma. Ahorita regreso- dije dándole un rápido beso que ni tiempo lo dejé para hablar.
Salté de la cama pero me detuvo sorpresivamente seguramente para aclarar ciertas cosas:
-Espera-
-Qué paso?- cuestioné algo preocupada.
“No creo que sea apropiado que …..” podría decir.
Sabía que Arthur era “viejos modales” y me podía venir con cualquier argumento.
-Se me olvido decirte algo-
-Qué?- pregunté aun más consternada.
-te quiero demasiado-
Siguiente día
Jueves 4:30 pm.
Al llegar a la última parte del ensayo que estaba escribiendo me di cuenta que necesitaba el libro de William Rubsonski que tenía en mi casillero y que me había repetido varias veces que lo agarraría al terminar mi última clase pero claramente el método de repetirte los recados no era tan útil y eficiente.
Bajé y tomé las llaves del Beattle rojo de mi mejor amiga.
Cynthia se encontraba en casa de Kevin haciendo una tarea juntos y no creo que se fuera a enojar si tomaba prestado su carro para trasladarme rápidamente a la universidad en busca de la herramienta faltante para finalizar mis deberes.
Como el día de ayer; afuera llovía un poco más intenso a como había estado en la mañana cuando todos los alumnos corrían y se tapaban sus cuerpos con algún libro o simplemente con la mano. Perduraba el viento que hacía mover arboles y hojas en todo el camino.
Llegué en cuestión de minutos y noté que la universidad estaba más vacía de lo común..
La lluvia lograba tornar un gran ánimo activo en uno que pensaba que era mejor quedarse en casa y aburrirse con la televisión.
Después de recoger el libro de mi casillero y regresar de nuevo al auto, encendí la calefacción porque me había mojado un poco y para nada querría agarrar un resfriado.
Manejé lentamente.
No tenía gran prisa porque Arthur me había avisado en la mañana que tenía mucho trabajo y no podría zafarse hasta la noche lo cual aumentaba a mi estado de ánimo un punto menos en la lista que tenía una carita feliz.
Justo a la mitad del camino en la altura donde estaba una cancha común de soccer vi a todos aquellos chicos jugando su deporte preferido bajo la lluvia.
“Locos” pensé y posteriormente reí.
Cuando algo te gustaba nada era un obstáculo….
-Concéntrate- me dije a mi misma y aumenté la velocidad de los limpiadores; la lluvia repicaba en mi parabrisas. Un trueno y un relámpago aparecieron a lo lejos (aunque no me causaron temor, en realidad me fascinaban). El viento azotaba las ramas de los arboles que se movían furiosas y lograban simular tener vida propia.
La acera que normalmente se encontraba adueñada de unos puestos andantes de hot dogs y demás, ahora estaba casi desierta gracias a la lluvia que no cesaba y parecía volcarse a un peor estado………. No obstante no era lo suficientemente fuerte como para que no distinguiese atreves del parabrisas aquella cara familiar que se encontraba caminando a mi favor.
Mi corazón y todo mi cuerpo se detuvo.
Apagué el motor de un golpe.
Sin apagar los faros, la calefacción y sin espejear y checar si no causaba un choque vial…. Me bajé del automóvil y corrí hacia la figura que caminaba debajo de la lluvia hacia mi dirección.
Mi corazón se saldría o antes de que pudiese lograrlo creo que se rompería gracias a la gran fuerza con la que latía.
Las pequeñas y algunas microscópicas gotas de lluvias sonaban en mis oídos tan claramente logrando una escena aún más difícil de creer.
Al levantar la vista y descubrir quién era la que se encontraba enfrente de su camino en la acera, su cara se quedó inmóvil como al principio había estado la mía porque ahora mi boca gritaba al mismo tiempo que se quedaba sin aliento alguno.
-Oh! Dios! ¿Cómo es que….?- dije moviendo mis manos por el aire para representar en una mínima parte cuan impresionada estaba.
No esperaba una respuesta en aquella primera pregunta así que al terminar mi pregunta me abalancé a su cuerpo para abrazar aquella chaqueta negra que yacía completamente empapada.
Su sorpresa fue tal que tampoco reaccionó instantáneamente, parecía ser que dudaba de la credibilidad de todo lo que sucedía al igual que yo.
Cuatro segundos bastaron para que retomara su postura, bufara suavemente y dijera:
-Cathy?-
Escucharlo a sólo un cm y saber con certeza que no se interponía un teléfono entre nosotros fue tan exuberante.
Al mismo tiempo, mi cabeza le llegaba a su hombro y pude oler su fragancia tan especial e irresistible.
En realidad parecía suceder, él estaba aquí.
La adrenalina en aquél momento gobernaba en cada partícula de mi. Jamás había estado más sorprendida y pensé:
“¿Acaso ya perdí la cabeza”?
Si alguien llegase en ese momento y me decía que padecía de esquizofrenia y que todo era una ilusión, tendría más sentido común que el que tenía en ese instante.
Por emoción, una lágrima rodó pero se perdió entre las gotas que golpeaban mi cara.
En el contorno, la lluvia no cesaba y yo no paraba de decirme:
NO PUEDE SER CIERTO….
Lo abracé de nuevo como una mujer abraza a su hijo soldado que acaba de regresar de la guerra sano y salvo a pesar que en las familias conocidas todos los hijos hayan fallecido.
La verdad es que el contacto físico era una prueba algo contundente que te decía “realmente está pasando.”
Me alejé para mirarlo de pies a cabeza.
Él sonreía ante mi reacción tan extravagante pero sabía muy bien que él estaba tan sorprendido como yo.
-¿Cómo?-grité.
Esa fase de “Dios mío no puedo creerlo!” se tornaba a un “ Espera, ¿Cómo es que esto está pasando?”
-Eres un idiota sabes?- le grité ahora enojada y lo golpee fuerte en su pecho.
El agua lo había cubierto por completo. Su cabello rubio ahora estaba oscuro café más sus ojos seguían siendo verdes por supuesto. Estaba más pálido porque tal vez en estos instantes el virus de la gripe ya se había apoderado de él…
-qué? Yo?- exclamó.
-eres un estúpido!!- le golpee el pecho. Con el riesgo de obtener el nombre de “bipolar” me arriesgué a reclamarle; estaba tan enojada, tan enfurecida…
-qué te hice?-
-Por qué diablos no me dijiste?-
-Espera, espera…La última vez estuve a punto. “Tengo una noticia” recuerdas? Pero…………..- paró y continuó con los ojos en la distancia - al final pensé que sería mejor una sorpresa-
-Has perdido la razón ¿verdad?- entrecerré mis ojos y alcé mi ceja derecha.
- si quieres me voy- bromeó.
-Obvio no, sólo que………..No puedo creerlo John! A qué hora? Cuando? Porqué? Que a pasado?- demandé saber.
-el día que te llamé…… Ayer Scott me dio tu dirección pero pensé esperar un día, me dirigía justo a tu casa-
Un “oh” se escuchó en mi cabeza.
Así que eso era lo que estuvo a punto de decirme antes de que el sonido del timbre celular de Arthur interrumpiera…
Aún así fue completamente INJUSTO! Debió terminar aunque en el trasfondo se escucharan balas y bombas!
Enseguida realicé mi siguiente pregunta importante:
-por qué estás aquí?- pregunté, no obstante, al segundo de decirlo me reí cuando noté que mi pregunta fue un tanto descortés y podría mal interpretarse - digo, no me refiero a que no te quiera aquí en la ciudad, tienes todo el derecho del mundo! Pero me sorprende que estés aquí, yo pensé que no te vería hasta vacaciones y ahora estas enfrente de mí-
-Ya acabaron los problemas en Pilbort, ahora perdí el semestre y tengo tiempo suficiente para hacer lo que quiera, después me tengo que inscribir de nuevo- torció la boca haciendo su típico puchero.
Escuchar un gran hilo de voz hizo que un estremecimiento recorriera mi cuerpo, fue chico y disimulado pero al final de todo había sucedido. Tenía tiempo que no lo escuchaba por tan largo tiempo. Me hizo sentir diferente.
-Oh…-
No sabía que responder. Más que nada aún no lo creía. Aún mi mente no lo masticaba y asimilaba….
Mis ojos sobre él evadieron lo “sexy” que se veía mojado y me concentré en lo demás.
-Dios! Te enfermarás. Ven, vamos- lo jalé de la mano y presencié de nuevo aquél toque que anteriormente solía sentir frecuentemente.
Tantos momentos recordé en tan solo 1 segundo.
No se parecía a Arthur, él estaba frío por la lluvia pero el calor propio yacía en el interior.
Su sonrisa, sus acciones, sus reacciones su forma de caminar… todo era diferente y familiar.
Publicado por Casey a las 9:21 p. m. 4 comentarios
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48°Capítulo de Secretos de un Vampiro
lunes, 5 de julio de 2010
Catherine
Regresar para quedarse

Miles de sentimientos se encontraron y abalanzaron unos a otros, golpeándose, tirándose y de más….
No había pensado en esto desde hace mucho…. más bien en él……
Yo……..
Me sentí estupefacta al escuchar cómo dijo mi nombre después de no haber oído su voz por un largo tiempo…Bien la separación se había tornado en algo soportable, borrar aquellos recuerdos en los que una llamada de él era de las mejores cosas que me podía suceder en el día no era fácil de realizar…
-John…..- dije suavemente por la gran sorpresa.
Esto era tan extraño lo que tornaba todo tan difuso porque no debía ser así, debía todo fluir y ahora parecía tener una enredadera de pensamientos y sentimientos.
Enfrente de mí, William cambió su sonrisa por una cara neutra, sin sentimiento, mirándome y seguramente escuchando atentamente.
Estupidez…. Apostaba 1 millón a que notó mis nervios, mi pulsación que incrementó en milisegundos… ¿Le lastimaba? ¿Pensaría que aún lo quiero? O tal vez supondría que es por el hecho que no lo haya visto desde hace un gran lapso… Esperaba que pensara aquello.
-¿Dónde estás?-
-En mi casa, ¿Porqué lo preguntas?- cuestioné.
- No sé, son preguntas típicas de una conversación.. Al igual que..¿Cómo has estado?- rió en el fondo del auricular.
Su risa…
Otro pequeño aspecto que hizo estremecerme.
No podía decidir cuál era más bella, si la de él o la de Arthur.
-Bien, muy bien, ¿Tu?- dije sentándome en la silla, no sabía cuánto duraría esto. Por su parte, Arthur quedó parado con la mano en los bolsillos, al ver que yo lo miraba viéndome, volteó y pasó su mano por el cabello.
Parecía algo… algo consternado.
-bien bien, no me puedo quejar… ¿Sabes? Te tengo una noticia-
-Ahh si…. ¿Qué pasó John?- pregunté sin la emoción que se merecía y que él claramente esperaba.
Y por obra del destino, en ese instante el celular de Arthur sonó y él se apresuró a contestar.
¿Quién era?
No podía averiguar en ese mismo instante ni poner atención a lo que él decía pero ya tendría tiempo, no debía porqué preocuparme.
-Está alguien más ahí?- para mi sorpresa cuestionó intrigado Jonathan. ¿Cómo diablos había escuchado un timbre de 2 segundos y la voz suave de mi novio?
Glup.
Le decía la verdad?
Obviamente!
William lo notaría en el momento en el que abriera mi boca y eso sería la herida más profunda, sin embargo, pesaba tanto responder…
-Ahbhhhhhh si, es… Arthur- corrompí.
Silencio.
Glup.
-Ahh… así que al final ustedes….?-
-si- apresuré a contestar. Gracias a dios Arthur atendía a su llamada porque mi cara seguramente expresaba tanta incomodidad.
¿La razón exacta?....
John y yo nunca fuimos nada completamente pero al mismo tiempo llegamos a ser más que unos simples amigos (Qué clase de mejores amigos se besaban en ocasiones y salían a todas las partes juntos?)… No tenía razones específicas y justificables para sentirme como si fuera una ex novia maldita que lo olvidaba rápidamente pero no evitaba sentirme así…
Ni encararlo podía aunque ni siquiera se encontraba enfrente de mí.
Colgar era una opción.
Estática!
Siempre podía crear una excusa pero no… sería demasiado infantil.
-wow! Esto es……. Quiero decir……. -
-Si.. lo sé y… tu qué has hecho?-
Sabía que cambiar de tema no borraría de la mente de John todo lo que acababa de descubrir.
Lo conocía.
Parecía rudo, masculino, machista y todo lo que quieras pero era todo lo contrario.
En el fondo cuando algo le importaba, lo protegía hasta el final y lo quería hasta el final y aquella expresión era dolor.
-Ehmm, de hecho yo… ahorita tengo que ir a una parte con un primo-
-Oh... entonces...-
-Sí… entonces, hablamos después-
-John….- inhalé aire. ¿Por qué demonios no lo superaba? Jonathan no debía preocuparme tanto. Nosotros, eramos grandes amigos y sí, lo apresciaba mucho pero hasta allí quedaba. - Nos vemos luego- finalicé.
-Estás bien?-
-Si, claro. ¿Porqué abría de estar mal?- cuestioné estúpidamente, estaba tan nerviosa.
–Tu dime, ¿Pasa algo?-
Me dirigí a el refrigerador y busqué algún snack que calmara el hambre que surgió de la nada.
Noté que ya era tiempo de reabastecer el refri o pronto nos quedaríamos sin alimentos.
-Problemas acerca de La daga Blanca- tomó asiento.
-Graves?-
-No hay de qué preocuparse-
-De hecho….No los buscan a ustedes así que no creo que daba haber grandes problemas..- dije más para mí que para él.
Cerré el refrigerador al agarrar un yogurt y cuando lo encaré pregunté alterada.
-Los buscan?-
La cara de Arthur no era la que normalmente pondría, a este punto él mismo se denotaba porque le dolía mentirme y era fácil notar cuando algo andaba mal en él.
-No exactamente-
- ¿A qué te refieres? Dime!-
No avancé, simplemente permanecí parada.
Si se avecinaban más sustos y sorpresas en mi vida estaba segura que un día tendría un paro cardíaco…
-Ellos matan vampiros… Aparte de yo ser uno, soy descendiente de Vlader y eh bebido de algunos viejos y poderosos vampiros. Desde hace tiempo me quieren matar sin embargo no han encontraron nunca mi paradero y cuando lo hacían siempre ganaba la batalla…. Por las últimas 6 décadas no se escuchó nada grave acerca de ellos…. Mucha información se perdió y la demás fue robada. Casi se separaba la Daga… sin embargo, en los últimos 8 meses se ha vuelto a escuchar su nombre en muchos asesinatos de vampiros. Creemos que han vuelto a comenzar su caza. No sabemos qué nos espera-
Respiré.
El sonido del aire entrando y saliendo aceleradamente se escuchó demasiado claro.... tan nítido.
¿Qué acaso no habían ya consternaciones suficientes en mi vida?
Si de por si la escuela era extremadamente pesada, ir después de una cena de gala a la que acompañé a Arthur hizo que cabeceara en la mayoría de mis clases y solo fuera a calentar la banca.
Arrepentida?
Para nada.
Algo vanidosa; no quería confiarme pero sentía que podría adecuarme a la vida lujosa que él llevaba y todas esas cenas que alguna vez temí y dudé si saldría viva llegaron a ser no tan graves, obviamente porque él estaba allí conmigo.
Saludar, sonreír, ser presentada y platicar un poco de cómo nos conocimos y cuan orgullosa estoy.......
Eso hice la mayor parte del tiempo además de preocuparme aún por la llamada tan inesperada que tuve el día anterior la cual involucraba a una persona que no dejaba de aparecerse en mis pensamientos.
La gente parecía tan amable pero debía cuidarme, gracias a dios Lanthis se encontraba igual a mi lado, relajando todo.
La tarde se tornó noche, la música calmada logró sacar a la pista a unas cuantas parejas, entre ellas a mi y Arthur.
Creo que aquella fue la única vez que me puse muy nerviosa, todos sabían bailar a la perfección y no sólo de una forma si no de variadas maneras tan elegantes. William y yo sólo movíamos los pies porque no me sabía otros pasos.
-Realmente al llegar a mi casa debemos practicar esto en la sala- le sugerí con un susurro.
-Hahaha, no estamos tan mal Allie- contestó riendo.
Casi al terminar, para mi sorpresa, Arthur se paró para dar un pequeño discurso improvisado. Lo tomaron tan desprevenido al igual que otros empresarios y accionistas de cada mesa, no obstante, de maravill. Creo que ya lo había previsto gracias a su habilidad de leer las mentes de las personas la cual utilizaba de una forma muy injusta para mí porque según él, todos los comentarios de las personas hablaban bien de mi... Sabía con certeza que debían haber una o dos personas que no concordaran con aquella opinión pero nunca sabría y de hecho así debía ser en un mundo donde no se pudiese divagar en las mentes de otros....
Mis ojos y oídos no pudieron separarse de él todo ese tiempo, verlo en el pódium lo hacía ver tan… varonil..
No obstante no olvidaba la realidad que se presentaba ante los ojos de todos pero que nadie podía percibirla más que los conocedores de aquél secreto.
Un Arthur inmortal a sus 20 años se presentaba en un cuerpo de 130 años de antiguedad el cual no se deterioraba por la ingesta de sangre... su líquido vital, su alimento y vida plena.
Qué va!
Yo quería a ese chico.
Y ahora. Más de 12 horas despues..... Me levantaba del comedor para lavar los trastes en el fregadero.
Tenía tantas ansias de volverlo a ver pero sabía que eso no sería posible.
Después de la prometida práctica de baile la cual fue un éxito rotundo, William me avisó que saldría de Brighton porque debía ir a la ciudad de Gunesburg a realizar unos negocios de su trabajo, juró no tardar más de 4 días y obviamente sólo pude asentir sin embargo eso me calaba DEMASIADO y más en estos momentos. Era tarde y ahora no me quedaba más que comenzar a realizar la tarea que me habían asignado aquél día.
-Triste? Ya lo extrañas?- preguntó Cynthia agarrando mi plato y comenzándolo a lavar.
-Gracias, te debo una y si.. Intentaré no pensar en eso-
-Hey, saldré con Kevin al cine, lo exámenes pronto vendrán y estaremos ocupadísimos, creo que lo mejor sería aprovechar ¿no crees?-
Un gruñido sonó en mi interior y no a causa de su comentario mas bien porque eso debíamos estar haciendo Arthur y yo, aprovechando ahora que no habían exámenes...
-Ok, estaré aquí... haciendo mi tarea-
Subí y solo escuche el "adiós" que gritó Cynthia cuando Kevin llegó por ella.
Sola, completamente sola en mi cuarto y casa sin hacer nada más divertido que hacer mis deberes.
¿Podía realizar una actividad que enfatizara mi soledad?....
Las ansias eran alucinantes, no podía creer que me pusiera de esta manera, más que nada porque sabía que no se calmarían ni el día siguiente si no hasta dos días más…
Acaso estaba obesesionada?
Realmente parecía que sí.
Tranquila, regresará en unas 60 horas… estarás bien..
Esta mañana en mi hora libre me había llamado. Su voz tan perfecta me ocasionó tanto bien pero sólo de una forma temporal.
-te extraño demasiado-
-hu! Creeme, yo ya me estoy volviendo loca- reí sin mentir.
No podía creer como alguien logra querer a alguien tanto en tan poco tiempo.
Simplemente no encontraba sentido común a lo que sentía.
Debía encontrar alguno?
Claro que no.
EL amor era correspondido, ¿Por qué quejarme?
Sin embargo me preocupaba el hecho que no pudiese pasar unos días sin verlo, me habia adherido a este hábito de ver sus ojos azules la mayor parte de la tarde y la noche.
Pero..... realmente estaba nerviosa no solo por aquello si no por más.... por algo incluso peor, tenía una gran corazonada que me decía "PELIGRO" aparte de tener a Jonathan en mi cabeza todo el tiempo.
¿Cuanto lo quería?
¿Cuanto lo extrañaba?
¿Cuanto me importaba?
¿Sabría Arthur de estas preguntas que me hacía a mi misma?.....!!
-Regresará pronto, tranquila- dijo Lanthis sintiendo la tensión en mis músculos cuando me acompañó a la cafetería.
-Si, estoy exagerando- calmé y me dije a mi misma que dejara de pensar en John. El estaba bien al igual que Arthur.
La hermana de mi novio sonrío feliz y respondió:
-tal vez no. Simplemente es porque lo quieres. Creeme, el la estará pasando peor-
Ok, sobreviviría sin esos besos ni abrazos ni con su voz y con la ausencia de él en la cocina o en el sofá viendo la tele, o ayudándome en mi tarea..
Un par de días no mataba a nadie.
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47° Capítulo de Secretos de un Vampiro
sábado, 3 de julio de 2010
Catherine
— De pequeño Arthur lloraba a cántaros porque no lo dejaban meterse a la playa cuando llovía. Decía que no debía importar si de por sí se iba a mojar— compartió entre leves risas el tío de Arthur, Hilbert.
Alto, extremadamente pálido, cabello rubio oscuro y pequeños ojos azules.
Calmado, inmensamente amable y responsable; estas tres palabras era lo que describían sus facciones cuando alguien lo veía directamente y por primera vez.
El frío de su tacto no me sorprendió para nada al estrechar su mano, más bien fue su sonrisa tan gentil y cortés la que me agarró desprevenida.
William carcajeó suavemente y pasó el dedo índice por su ceño.
— Tío, ¿Realmente debes mencionar aquello en este momento? Esto es tan embarazoso — expuso apenado entre risas al instante en el que bajaba su mirada.
Nos encontrábamos en la sala del departamento. Cada pareja estaba sentada en un mueble individual a excepción de Lanthis y Andreus; él se encontraba apoyado sobre uno de los brazos del sillón beige donde permanecía su novia.
Una copa de vino rojo burbujeante adornaba la mano de todos, bebida que había sido abierta porque esta era una ocasión especial…
—Hahahahaha— se escucharon las risas en toda la habitación y un pequeño eco perduró.
El ambiente era familiar, acogedor, tan cómodo como no lo hubiera imaginado.
Me encantó.
Me sentí tan tonta al haber tenido temor, no podía ser más fácil…
—Creo que es mi responsabilidad como tío y cómo primera comida juntos. Aparte, Catherine disfruta de tus anécdotas —bromeó Hilbert pleno de felicidad. Su sonrisa formaban líneas que identifiqué en Arthur, no eran hoyuelos si no pliegues tan perfectamente colocados en cada mejlla.
El parecido era sorprendente a pesar de ser sólo su tío y aún removiendo las características vampíricas cómo el color de la piel y demás aspectos que todos ellos compartían….
—Oh, claro, continúe porfavor…—
Sonreí a Emrick quien se encontraba a mi lado y tenía su brazo recostado en la cabecilla del sofá.
Él rió un poco más antes de dar un suspiro, abrir sus ojos y decir:
—bueno..... igual de pequeño no podía dormir sin una vela encendida— admitió e incrementó la lista de historias acerca de su niñez.
Lanthis carcajeó enseguida y fue el comienzo de una gran plática sobre las costumbres y hábitos que Will poseía en aquél entonces, en una fecha tan lejana e inexistente para mí pero tan extrañada para todos ellos. Y aún que no haya nacido en esa época me sentí tan normal, identificada y atraída con todos sus relatos….Al final de todo hablaban sobre él, sobre esa persona que tanto quería y admiraba.
Reímos, rememoraron y hasta representaron ciertas situaciones. Lanthis comenzaba con “Recuerdas cuando….” Y de allí comenzaba el hilo de algo nuevo qué platicar.
Hilbert, su tío de sangre, igual lo vio crecer y él habló más acerca de su carácter y aptitudes, allí me di cuenta de cómo sabía tanto sobre deportes y arte; de pequeño tenía una estricta agenda qué cumplir y fue seguida por años para que se convirtiera en el hombre que su padre quería que fuese.
Después de un largo tiempo de estar en aquél lugar situado en el último piso del DBIAB, Lanthis alzó la voz para que pasáramos a cenar al comedor pero me acordé de un pequeño detalle que habían mencionado.
—¿Pero ustedes no comen verdad? — dije sorprendiendo a todos.
—Hmmm comida humana no— aclaró Andreus.
—No quiero que coman por mí y luego se intoxiquen, aparte desayuné mucho y….—
—Oh no Cath, si quieres nosotros no comeremos pero tú sí!— amenazó Lanthis tomando mi mano y llevándome hasta la mesa larga y rectangular.
6 platos se admiraban, sin nada en su interior pero listos para ser llenados.
—Ahorita retiro los demás pero tú si comerás— Amelie amenazó guiñandoy llamó a los demás para que me acompañaran a comer.
Ahora sí me adentraba en una situación algo incómoda.
5 ojos mirándome comer el plato hondo de entrada que me había servido Helena.
Nunca antes había tenido pena el comer sola cuando otros no lo hacían pero esto era completamente diferente y me intimidaba en cierto nivel.
Por suerte; después de unos minutos creo que Arthur notó lo que sentía y enseguida comenzó a sacar más plática para que retirasen sus ojos de mí y el silencio hueco que se oía se rompiece con la charla que surgió y el sonido de voces hermosas que se volvió a escuchar.
Todos parecían felices.
Mostraban emoción e interés al comentar algo de lo que se hablaba en ese momento, hacían ademanes y demás… Sin embargo la que más interesada estaba con todo esto era yo.
Apostaba a que mis ojos se encontraban abiertos, mis manos de vez en cuando lograban acordarse que tenían un tenedor y cuchillo en la mano y que cortaban la carne de mi plato que parecía nunca acabarse porque apenas la había probado por temor a perderme algo de lo que dijesen.
Escuchar todo aquello era cómo nacer de nuevo y admirarse con algo que fuese tan normal e insignificante para otros.........Tantas cosas ocultas fueron develadas en segundos y mi curiosidad se saciaba rápidamente.
— Segun todos. Hilbert y Helena llevan 9 años de casados— explicó Andreus acerca de como mantenían el secreto en la vista pública.
— Cuando llegamos a Brighton,Hilbert y Helena establecieron la casa en Inspiron como su hogar. Y como aún no tienen hijos, me aman mucho y apenas empiezo universidad... Yo vivo con ellos mientras Arthur "vive" en el departamento de DBIAB— dijo riendose Lanthis.
Me sorprendí.
Anteriormente tenía mis dudas de todo esto sin embargo no les di importancia.
Nunca llegué a preguntar en voz alta cómo vivian y qué relaciones tenían en realidad.
Había hecho mis propias conclusiones y no estaban tan alejados de la historia que ellos crearon.
— Nosotros rompemos todo lo normal en cuanto a las costumbres vampíricas.. Normalmente uno no quiere ser importante en la historia porque despúes de unas décadas será fácil tu reconocimiento.... Aún así dirigir una corporación no crea tanto ruido porque normalmente al público no les interesan las noticias de empresarios, por eso decidimos que era hora de dirigir personalmente lo que hace años atrás mi hermano y yo comenzamos— explicó Hilbert.
— Lo malo es que tienes que crearte una vida completa. Papeles nuevos, contratos, declaraciones, acciones legales, testigos, presta nombres, fotos viejas... fuf!— bufó Lanthis
— Pero.... En unos años no envejecerán... todos se darán cuenta...— exclamé con temor.
Comenzaba a comprender cómo habían hecho todo.
La gran estafa se debía llamar , no obstante las sospechas crecerian con los años si no se hacía nada...
— Pensamos terminar esto en unos años.. una crisis estaría bien o talvez un traspaso. Sin embargo tendríamos que borrar noticias importantes y en cierto modo ocultarnos por unos 50 años para que la generación que pudo haber escuchado de nostros pase y al llegar a una ciudad a vivir la vida normal de nuevo como antes hacíamos no levantemos sospecha alguna— aclaró esta vez Arthur.
Yo sólo suspiré.
Estaba impresionada.
Los temas se fueron dando y noté que omitieron aquella parte de Vlader al decir Hilbert con gran calma “fue un mal momento que debió suceder”. Obviamente no preguntaría pero ahora me sentía más intrigada que nunca. ¿Qué había sucedido? Esperaba que Arthur me contara posteriormente todo aquello......
En cuanto a Helena; una señora, o dama de unos 29-30, cabello oscuro y ojos del mismo tono pero con su extrema palidez que rodeaba sus facciones suaves.. Fue la que abordó un nuevo tema.
—Creo que deberíamos parar de platicar a Catherine sobre el pasado…. Seguramente tu mayor pregunta es sobre nuestra forma de alimentación—
Hilbert parecía alguien mayor a ella pero solamente por unos cuantos años, talvez 4 de diferencia.
Parecían ser la pareja perfecta, más bien cómo almas gemelas no como l media naranja de uno... Apostaba a que compartían cualidades iguales.
Susonrisa afable sólo incrementaba la gentileza que ya poseía.
Asentí sin hablar, no sabía si decir “si” o “ahhh claro”… Lo mejor era realizar un movimiento sordo.
Desde allí comenzó una plática que duró tan poco para mi percepción pero en tiempo real abarcó 1 hora.
Me explicaron todo lo que un humano debía saber de los vampiros.
Se alimentaban de la sangre para absorber la vida de las personas o animales y así ellos tuviesen vida eterna.
La familia de Brun al igual que muchos otros vampiros en el mundo, ahora se alimentaban la mayor parte del tiempo de animales y donaciones de sangre.
“Es el siglo XXI” y la compresión humanística y la moral aún está en los nuevos vampiros"Aunque hay excepciones como en todo campo….. Otros que se rehúsan a estas nuevas costumbres y siguen su vida en la soledad de los bosques y la caza de humanos…. Sin piedad, sin lástima y sin pudor.
Igual me explicaron sobre sus habilidades.
Entre ellas estaba la detección de sonido a larga distancia pero Helena se los prohibía rotundamente si no era sutilmente necesario ya que era de mal gusto espiar a la gente al igual que el poder de leer la mente de las personas y vampiros.
—!!¿Qué?¡¡— pregunté casi llegando al punto de gritar. Esto era demasiado.
No podía creerlo.
¿Cuántas veces había él, su hermana, Andreus y demás escuchado mis delirios acerca de Arthur y todos los nervios y angustias que me ocasionaba?
VERGÜENZA total!
—Si, pero no podemos contigo— Arthur respondió al instante intentando calmarme.
—Qué?? — pregunté aún más confundida.
—No podemos leerle la mente a todas las personas, sólo a algunas, tal vez al 50% de la población o incluso al 35%— aclaró Andreus quien estaba sentado enfrente de mí.
—Oh! Ahh…… entiendo— dije ya respirando más tranquilamente.
Que susto había tenido!
Me explicaron de su rapidez, de cómo les era fácil predecir por experiencia y hablando de aquello, también en como sucedía eso de la vida eterna y los cambios, las adaptaciones, las impresiones que tuvieron con los nuevos descubrimientos y el pasar de los años con la sociedad cambiante.
TODO.
Todas mis dudas fueron calmadas conforme pasaba el rato.
El sol, una clase de mito. Si bien, la parte favorita del día entero era la noche por comodidad, podían vivir con él sol ardiente si se alimentaban cada cierto tiempo y cada persona soportaba de diferente tiempo y forma la ausencia del suministro eterno, ahora me daba cuenta porqué hubo ocasiones en que Arthur se veía tan... Sin vida…
—Qué?!!! Enserio?!!! Debiste haberlas rechazado! — exclamé interrumpiendo el consumo de mi postre chocolatoso.
— No hubo gran problema — se justificó Arthur aludiendo al hecho que nunca rechazó rudamente mis insistencias en que comiera. Ahora me decían que la comida humana no les hacía nada bien. Me sentía tan culpable en ese instante…
La plática volvió a tomar lugar en la sala. A este punto me sentía tan cómoda que ya comenzaba a bromear y a hablar con tanta fluidez. Arthur sonreía ante todo esto.
Al llegar las 7:25 pm, Helena desapareció por un instante y reapareció con un regalo en manos.
Me lo dio a pesar de las insistencias que di.
—No te preocupes Cathy, nos encanta dar regalos a nosotros — guiñó tomándole la mano a su esposo Hilbert.
Suspiré.
A caballo regalado no se le ve el colmillo, ni tan poco lo rechazas…
Tenia de otra?
No.
—Sé que mañana asistirás a la fiesta de Basel y cómo se te fue anunciado a destiempo pensé que te consternarías por el vestido pero sé que este te quedará a la perfección— dijo feliz.
Al final acepté y al verlo lo amé.
Estaba divino, lardo de color rojo, los detalles eran lo que impactaba.
Platicamos un poco más y después llegó la despedida, a este punto "comodidad" era la palabra perfecta para describir como me sentía a su alrededor.
Llegamos a mi casa alrededor de las 8:50.
Al abrir la puerta de la cocina una hoja pegada en el refrigerador de color fluorescente rosado llamó mi atención inmediatamente, claro hecho para eso fue escrito la nota en ese tipo de papel.
Salí con Kevin.
Me siento perfecta, gracias por sus cuidados chicos.
No me esperes despierta Cath.
Besos…
Agarré una pluma que estaba sobre la tabla de la cocina y utilicé la misma herramienta que usó cynthia para responderle solamente con una cara feliz.
Arthur me veía sonriente.
-¿Qué?- pregunté riendo
-Qué porqué?-
-No sé, me mirás…- caminé a él.
-Oh perdona, intentaré no hacerlo pero no te puedo prometer nada-
Reí en lo alto y antes de que me acercara para abrazarlo sonó mi celular en el bolsillo posterior izquierdo.
Paré y miré el nombre.
Numero desconocido.
Que raro…
-Si?-
-Allie!- se escuchó la voz de John del otro lado.
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46° Capítulo de Secretos de un Vampiro
miércoles, 23 de junio de 2010
Un poco más...
—Morí de un disparo mientras cazaba en el bosque. Nevaba y pensé que estaba herido así que me acerqué a ayudarlo y resultó ser un vampiro. Utilizó el arma que yo traía— dijo sin expresar ninguna pista de lo que sentía.
Conciso.
Simple.
Y seco.
Todo lo opuesto a lo que yo presenciaba en aquél instante.
Me había aferrado a la manija del auto por temor, por escalofríos.
Arthur miró hacia mí inmensamente preocupado y asustado.
—Lo siento mucho Allie. Eh sido tan inconsiderado—
Sus dedos acariciaron mi mano que era sostenida por él.
Su toque glacial logró tranquilizarme inmediatamente aunque sólo de una forma física.
—No, es solo que… me tomó desprevenida— aclaré intentando mostrar una actitud calmada y segura.
Mi autocontrol había mejorado más de lo que tenía pensado y esto facilitaba muchas cosas….. Por otra parte, aún no alcanzaba a borrar las imágenes que había inventado para recrear una escena que mostrara más o menos lo que me había platicado.
Arthur muerto de un disparo…. No lo podía digerir.
Él, hace 100 años, tirado sobre la blanca y fría nieve. Con sangre, mucha sangre y sufriendo porque la vida se la arrebataba una criatura que se alimentaría de él posteriormente.
—¿Y luego te convirtieron..? — pregunté alentándolo a que continuara e hiciera a un lado su temor de que me espantara.
Parecía masoquista ya que no evitaría sentir angustia al escuchar esta parte de su vida pero debía informarme, no podía evadirlo porque algún día debería acostumbrarme y ya era tiempo para eso.
—Si, él mismo..........Vlader —
Esta vez su voz demostró enojo.
Coraje.
Recelos.
Levanté mi mirada para verlo directamente y afirmar si mis sospechas eran ciertas, sin embargo él no la dirigió a mí.
…
—Vampiro…— suspiré en voz alta haciendo énfasis en aquella simple palabra de tres sílabas que serían parte de mi descomunal vida.
William rió suavemente y con un mejor ánimo dijo:
—¿Es muy raro tener un novio vampiro? — preguntó con la curiosidad en sus ojos pícaros que ahora ya no se concentraban en el pavimento ni en el volante, si no en mí.
—Hmmmm no… Ya lo veía venir.. — respondí con simplicidad, actuando lo mejor que pude —¿Porqué? Tener una novia humana es muy raro para ti? — amenacé.
—Demasiado— ciñó las cejas.
—Hey! — Respondí dándole un codazo que fue amortiguado por su piel suavemente dura —Si es demasiado excéntrico entonces podemos arreglarlo rápido y seamos amigos— bromee desafiante.
—Eso sería lo normal pero a este punto prefiero lo inusual—
—Hahaha— vulgarmente me reí de todo lo que me estaba sucediendo — Digo lo mismo—
—Te quiero—
—No tanto como yo— respondí riendo levemente y clavando mi mirada en sus pupilas azul zafiro.
Me derretí.
Tenia unas excesivas ganas de preguntarle tantas cosas pero podía esperar, debía ser paciente, teníamos demasiado tiempo y ahora Cynthia me necesitaba.
En el trayecto al restaurant en donde Arthur y yo habíamos decidido cenar. Mellisa había llamado pidiendo que por favor le informara al día siguiente cómo se encontraba mi amiga.
Pregunté la razón de aquella petición y entonces me contó que al dejarla en la casa, la notó muy mal físicamente.
Enseguida Arthur y yo nos dirigimos a mi morada para ver como se encontraba.
-¿Arruiné su cita verdad?-
-Claro que no- respondimos Arthur y yo contemplando a Cynthia quien yacía acostada en el sofá de la sala.
-ven, vamos al cuarto, allí estarás más cómoda- dije acercándome a ella para ayudarla a levantarse.
Se veía débil y cansada.
William cargó a mi mejor amiga hasta su habitación. Allí le coloqué un trapo frío en su frente para que la fiebre que tenía pasara lo más rápido posible.
Arthur se ofreció a quedarse en la casa para ayudarme a cuidarla y acepté únicamente la primera hora y media antes de que lo obligara a irse.
Comenzaba a tener un color más vivo y no valía la pena que él se quedara allí y sufriera un enorme cansancio…….. Aunque............... esa era una duda igual que debía aclarar.... Acaso los vampiros dormían?............
...
.
Me despedí con un eterno beso y un te quiero.
Cómo odiaba las despedidas!
Hasta la media noche me quedé despierta mirando la tele con el "silencio” puesto. Cynthia ya dormía y no quería despertarla pero también debía verificar si mejoraba, y gracias a dios parecía hacerlo rápidamente.
Y aun en duras batallas de cabeceos continuos, al final el cansancio me venció allí recostada en su cama y me hundí en un sueño que me desconcertó demasiado.
Al día siguiente me desperté lo suficiente temprano para aún encontrar a mi mejor amiga soñando gratamente, y di un feliz suspiro cuando el termómetro marcó la temperatura adecuada.
Bajé a preparar un desayuno rápido para cuando se despertara tuviese algo que comer y no sufriera de hambruna.
Saqué el sartén.
Puse unos panes en el tostador.
Preparé leche con chocolate y justo cuando iba a poner el primer huevo en la estufa. Escuché mi nombre en el fondo.
—Ahhh— pude por alrededor de 5 milisegundos gritar impactada y aterrorizada antes de tener la boca cubierta por una mano pálida y sacada de un congelador.
—Perdón mi amor, lo siento demasiado— se disculpó rápidamente removiendo su mano de mi.
—Diosss Arthur! el hacerse notar existe —demandé rudamente. Incluso algo muy tosco pero jamás me había asustado de esta forma.
—Perdón Allie, Lo intenté diciendo tu nombre pero creo q no sirvió de mucho—
— Eres tan sigiloso. ¿Cómo entraste?— cuestioné curiosa.
—Pensé que el tétrico rechinado de la puerta iba a ser peor— dijo tan oportuno.
Reímos juntos.
— hey... mi puerta me informa de cualquier mal hechor que quiera irrumpir esta casa—me acerqué a él y posé mis manos sobre su cuello frio y suave. Parecía que tuviese una piel de terciopelo.
—Aun las ventanas son mis preferidas— dijo casi exactamente la misma frase que había escuchado poco tiempo atrás.
Me exalté.
Ahora tenía otro sentido aquello.
Ahora poseía diferente significado y al descubrirlo, reí en mis adentros.
—Entonces cerraré con seguro todas ventanas y puertas—
—son fáciles de romper— guiño y dio una media sonrisa.
—Hahaha— reí nerviosa ante su perfecto galanteo —Te extrañé y tengo tantas preguntas— toqué su fría mejilla y al mirarlo de nuevo la duda de que en realidad todo esto me estaba sucediendo a mí resurgió...
Todo era tan inesperadamente perfecto.
—No te preocupes, todas te las responderé— se acercó para darme un pequeño y lindo beso antes de sonreír.
Me separé de él y ahora sí puse el alimento en el sartén.
El sonido del aceite hirviendo lleno la habitación al igual del de una silla siendo movida.
—Como está Cynthia? —
—Mejor, creo que ya está bien pero falta que ella diga cómo se siente—
—Con estos días lluviosos debió ser un virus. Sin embargo tiene buen sistema inmunológico— apuntó interesado detrás de mí.
Yo, volteaba el blanco-amarillo alimento intentando obtener un tostado ideal.
—Ya lo creo, creo que nunca la había visto enferma— expresé con base en la experiencia personal.
Mientras terminaba de cocinar el platillo completo que le llevaría a mi amiga, Arthur y yo platicamos acerca de las noticias, del clima, escuela y trabajo.
Subí para dejarle el desayuno a un lado. Y por suerte al abrir la puerta la vi despierta. Agradeció mi atención y me dijo que le diera las gracias a mi novio quien había esperado en el piso de abajo.
Se veía estupenda y el susto de una noche había desaparecido por completo.
Decidió que se quedaría allí para ver un poco la tele como una buena persona enferma hace típicamente y salí del cuarto para encontrarme a Arthur esperando allí mismo en el barandal de las escaleras.
—Cynthia dice que…. Bueno creo que lo escuchaste — adiviné riendo levemente.
Sonrió y rió igual.
—Nunca has visto mi habitación ¿Verdad? — pregunté curiosa.
—No realmente— perduró su sonrisa ahora con un toque mañozo.
Me sacó de honda aquél comentario pero no le di importancia, le tendí la mano y lo dirigí a mi cuarto.
—Mira, este es— abrí la puerta y le mostré todo con detalle.
Él lo admiró, parecía asombrado como una persona viendo algo demasiado interesante; como si mirase una cama por primera vez al igual que una laptop, unos perfumes y todo lo demás que tenía en mi habitación.
Enseguida comenzó a preguntarme sobre las personas de las fotos que tenía en porta retratos e identificó algunas de los que ya le había contado.
Al final me quedé mirando cómo veía una última foto donde yo me encontraba sentada en un columpio sonriendo a lo lejos.
—Esa me la tomó mi tío. Es fotógrafo. Le gusta mucho usar el efecto blanco y negro— expliqué recordando aquél día.
No había tenido mucho, tal vez unos 8 meses….
Tuvimos una comida familiar en casa del hermano de mi papá. Su patio era inmenso y lleno de flores.
Siempre que iba de pequeña jugaba allí y mi lugar favorita era aquél columpio sujeto a la rama de un enorme árbol viejo y fuerte.
Ese día tenía en su mano su cámara preferida y yo estaba sentada en mi sitio preferido…
—eres indescriptiblemente hermosa— dijo sin mirarme.
Unos escalofríos me corrieron allí sentada en la cama.
Volteo para averiguar la razón de aquella reacción y vi el perfil más impresionante.
Desgarbado, simétrico, atlético, alto, divino…..
Pensé que el espacio se había paralizado porque nadie se movió y ningún sonido se escuchó.
Solo estábamos los dos.
Viéndonos.
Al primer parpadeo apareció a mi lado sentado en la cama.
Esta vez no me exalté tanto pero no libré un pequeño saltito que dio mi cuerpo.
—Perdón—
—No te preocupes, es mejor. Así me acostumbro más rápido—
Pensé que aquello comisura levantada iba a incrementar e iba a reír de una manera reconfortante, no obstante, paró y levantó su mano hasta mi mejilla derecha.
Como por arte de magia, nos acercamos al mismo tiempo y un beso se tornó en 10 más.
Y justo cuando estaba a punto de moverme del lugar donde estaba para
estar lo más cerca de Arthur que pudiera… él se alejó con impaciencia en su cara.
—Lo siento pero ya tiene que no me alimento y apareció la sospecha de que perdiera el control—
Me turbé.
—Perder el control? — interrogué.
—Si… No es que lo haga a menudo si no que… no eh besado a una humana nunca antes que tú y sé que no perdería el control contigo pero sería mejor no tentar hasta que me alimente de nuevo — explicó.
Suspiré pero una sonrisa creció.
Yo no tenía ningún método para “no perder el control”…. Debería comenzar a buscar uno o causaría muchos problemas.
—Antier llegaron unas invitaciones— dijo sacando de su pantalón una invitación color crema muy estilosa.
La abrí y retiré la hoja tamaño carta para poder leer su contenido.
Invitaba una cena para la unión Basel y sus contribuyentes. Sería la noche siguiente.
Era cerca del monumento Castellanes y debían ir elegantes los invitados.
—Si deseas quisiera que me acompañaras. Lanthis igual irá — sonrió.
—oh,…… si, sería estupendo— respondí sin pensarlo.
Una cena, estaba bien. La pasaría bien, solo era comer y saludar ¿no?
Bien, debería omitir pensamientos que me convencieran que no iba a ser tan fácil como quería que fuese, así que evadí ese asunto pendiente que se llevaría a cabo al día siguiente. Sabía con certeza que no es bueno ignorar las cosas pero esa era mi mejor arma en este momento.
3:23 pm Ese mismo día.
Frenó.
Parking.
Me guiñó.
Se apresuró a dar la vuelta a su automóvil negro.
Abrió la puerta cómo siempre y me tendió la mano.
Llevaba él una camisa azul clara y se veía espléndido.
Llegó el mismo chico que parecía que siempre se encontraba en la entrada del edificio a la espera de Arthur para recibir las llaves de él.
Caminamos por aquél trayecto ya familiar y tomamos al ascensor después de múltiples saludos y despedidas a distinto tipo de gente que nos encontramos en el recibidor del edificio.
Posé mis manos detrás de su cuello y nos besamos hasta llegar al 23 en donde paré para poder sacar el espejo de mano y arreglarme.
—Te eh dicho hoy que te ves hermosa? —
—No pero no quiero que seas amable, me veo fatal—
—Todo estará bien. Creo que aún no llegan— dijo con su mirada sobre mí.
—Pero Lanthis me dijo que ya estaban—
—Hmmmm no. Hilbert ni Helena han estado en este ascensor, o solo que hayan subido por…—
—Qué?? — grité enseguida y presioné el botón de “alto” que se mostraba en el tablero de aquel elevador.
Incluso cuando me di cuenta de lo que había hecho me frekee mas y me paralice.
Sin embargo no sabía a qué le debía tener más miedo, al hecho que podría descomponerse el ascensor y morir por haber reaccionado tan estúpidamente o al otro aspecto que incluía que esta comida no era solamente de 4 personas…
—Pasa algo Cath? — interrogó sosteniendo mis hombros con delicadeza y mirándome eternamente consternado.
—Tus padres….. Vendrán a la comida?—
—Si… no te aviso Lanthis? — Dijo confuso
—No…— dije en shock.
SHIT!
Iba a matar a Lanthis en cuanto la vieraaa!!!!!!!
Ella me había dicho que había preparado una comida para Andreus, Arthur y yo. Aunque ahora parecía yo la más estúpida ya que ellos no comían… o sí?
Miles de cosas venían a mi cabeza pero al mismo instante no podía moverme
—Si no quieres podemos comer en otra parte— propuso
— No…. Sería demasiado rudo de mi parte, daría una mala impresión pero al mismo tiempo la daré porque estoy fatal — dije aterrorizada.
—No te preocupes por eso, estas perfecta Catherine—
—Podemos parar en el siguiente piso? — pregunté —para verme en un espejo más grande — Y para vomitar de ansias...
—No te preocupes, no han llegado aún y no es necesidad que pases por esto si no quieres—
—No es que no quiera, mas bien. No es aceptable, estoy hecha un asco Arthur! —
Río por mi exclamación exagerada.
—Mi amor tu no estas hecha un…— comenzó a intentar tranquilizarme pero su voz ya no se oía.
No podía suceder nada malo, solo debía conocer a sus papas y…..
Comenzaba a ver la realidad y la verdadera cara de las cosas.
No estaba preparada para nada.
Había imaginado este momento un par de veces… después de que el me lo haya propuesto en Sparkling.. sin embargo, en esa escena yo sí estaba enterada que los conocería.
Y en este momento pasaba todo lo contrario.
Mis jeans y mi blusa no estaban tan mal, de hecho me gustaban, aún así no estaba preparada internamente. ¿Qué les diría?
¿De qué platicaríamos?
No sabía.
La cara de Arthur apareció a centímetros y me enfoqué en su voz y su rostro.
—Cathy…—
—que? — dije muerta.
—Podemos regresarnos, Lanthis debió avisarte, realmente se pasó en esta—
—No, no. Está bien— reí nerviosa.
Mi mente se quedó en blanco.
En cuanto se abrió la puerta Lanthis ya se encontraba en la entrada. Enseguida ella dirigió la mirada a su hermano y eso me molestó porque quería que viese mi indignación, no obstante, sus ojos se abrieron y dio un paso atrás.
—Lanthis…— gruñó Arthur levemente.
—Perdón Catherine, debí avisarte solo que..... lo siento— dijo torciendo sus cejas de un modo que demostrara su arrepentimiento profundo.
—Aún no han llegado, no te preocupes, no pasará nada malo— sonrió Andreus cuando llegó a un lado de Lanthis y colocó su brazo detrás de ella.
Glup.
Pasé saliva y esperé lo mejor.
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45°Capítulo de Secretos de un Vampiro
domingo, 13 de junio de 2010
Nuevo Comienzo
En la vida de uno, faltan momentos como este.
El encuentro de ese ser perfecto que místicamente parece estar destinado para ti.
Y a la mayoría de las personas por milagros les llega a suceder.
Pero sin importar cuánto hayas deseado este momento, las cosas se vienen abajo cuando te das cuenta que no todo es como debería ser.
Que todo está al revés.
Que las cosas no están del todo correctas.
¿Pero……………………. Qué es correcto?
No todo lo bueno tiene que seguir una norma
Lo correcto no es lo usual, no es lo normal.
Y ahora mi vida se convertía en una excéntrica experiencia.
Sin embargo, lo inusual hacía cosas malas.
Pero qué más da si uno es feliz ¿No? ¡¿NO?¡
Rechazar.
Presioné la opción que tenía como título aquella palabra al divisar una llamada entrante.
Era de Jonathan (El mejor de los milagros y en el momento menos apropiado).
Mi corazón palpitó impacientándose, sin embargo no tenía tiempo para siquiera contestarle ahora que me encontraba caminando con Andreus en las calle 45 esperando arribar a aquél sitio donde vería a William....
Alto y bien vestido.
El novio de Lanthis caminaba a mi derecha con la mirada al frente sin voltear a ver sus pisadas ni tampoco algún punto fijo.
Me intimidaban en cierta forma sus acciones pero no me desagradaba nada.
—¿Tú no sabes dónde ah estado?— pregunté rompiendo el silencio en nuestra travesía.
— No exactamente. Ha ido a DBIAB muchísimas veces pero al ver que Lanthis llega para hablar con él , Emrick se marcha y va a la casa para pasar el tiempo en su cuarto antes de irse a otra parte. Aún así, su paradero no debe ser una preocupación transcendental— miró hacia mí con una cara serena para convencerme.
Su piel extremadamente pálida relució con los rayos del sol que chocaron contra su rostro y sus pupilas verdes.
Vampiro obviamente.
No por el hecho de que me lo haya dicho si no por esas cualidades insignificantes y al mismo tiempo importantes que compartían todos. Ahora juraba sentirme un radar andante y tener el conocimiento suficiente para determinar quiénes de la gente que caminaba en aquella calle igual era uno de su especie.
—Supongo que no— suspiré fuertemente.
Y era verdad.
Lanthis ya me había informado anteriormente que Arthur podría andar sólo y nada le pasaría. Simplemente consternaba a todos porque era un miembro de la familia y era una reacción normal.
—No tardará mucho en llegar— dijo parándose enfrente de una tienda.
Miré sorprendida.
No habíamos caminado mucho desde el auto cómo pensaría que sería.
Decía “Florería Mandy’s” en letra cursiva roja sobre el vidrio que dejaba ver maravillosos colores de flores que estaban en el interior de la tienda.
—Me iré para dejarlos solos, espera adentro— me abrió la puerta y se despidió rápidamente después de que yo agradeciera.
Entré.
Una señorita enseguida se acercó a preguntarme si buscaba algún arreglo o flor en especial.
—No gracias, sólo miraré— respondí para no recibir más preguntas de su parte en el tiempo que estuviera en aquél lugar y tambien para que tuviese sentido de estar allí esperando.
Comencé a vagar por los alrededores.
Desde el exterior la tienda se percibía muy pequeña pero por dentro era todo lo contrario...Se veía demasiado amplía y contenía miles de flores de diferentes tipos.
Me distraje mirándolas y pensando cuál era mi favorita entre todas para evitar espiar a cada minuto la entrada por si aquella persona que tanto esperaba por fin llegaba.
Apenas una hora atrás, Lanthis me había llamado para confirmar nuestro plan.
Arthur no se negaría hacerle un favor a Helena, la “mamá” de ellos.
Y para que no sospechara nada, Helena misma, le pidió que fuera a comprar las flores que siempre adornaban el cuarto de ella. Era un encargo que William invariablemente ralizaba y nunca se negaba.
—Que bueno que aceptó! Helena odia las mentiras pero enseguida cedió por completo cuando le propuse el plan........ Tal vez es algo que ella no haría en momentos como este y esto ocasione que Arthur dude un poco pero eso no evitara que siga yendo a comprar las flores a ese lugar en especial— me había dicho Amelie con sumo entusiasmo antes de avisarme que ella no podría acompañarme porque tenía un compromiso demasiado importante así que Andreus sería el elegido.
Busqué con la mirada un reloj:
6:54 pm Mostraron sus manecillas negras.
Que bien!
Tan sólo habían pasado 3 minutos desde mi llegada y ya estaba muriéndome de impaciencia.
Y justo cuando había decidido que 5 minutos más no me matarían, la puerta se abrió lentamente dejando mostrar al hombre que deseaba ver con tantas ansias y angustia.
Mi garganta se cerró.
Sus ojos se dirigieron a mí desde un principio cómo sabiendo lo que le esperaba o captando su atención al entrar de una manera automática.
Indescriptiblemente doloroso.
Eso describía tan solo un poco su aspecto.
—Arthur……—dije su nombre cómo si horas atrás me hubiesen operado de las amígdalas y no fuese capaz de articular palabra en voz alta.
Fue un milagro el simple hecho que pude escupir su nombre porque estaba más que impresionada y mi cuerpo había reaccionado incorrectamente creando intervenciones en mi plan.
¿Lo habría oído?
Una semana antes habría jurado que no aunque en realidad sí lo hubiese escuchado.
Ahora, apostaba a su favor y se evidenciaba con un parpadeo rápido que realizó.
Contemplé aquellos hipnóticos ojos zafiros los cuales se mostraron impactados. Plenamente desconcertados y fuera de sí.
Y no solamente pude apreciar su sorpresa. Una vil profunda tristeza y sufrimiento se distinguió en su mirar recordando lo estúpida que había sido la última vez que hablé con él.
Sitúo la mirada en el piso y antes de que pudiese levantar su pie en la dirección contraria a la mía para irse de aquél lugar lo más antes posible y no causarme ningún temor, yo dije rápido pero aún en lo bajo:
—No, no te vayas—
Se detuvo instantáneamente y volteo de nuevo hacia mí.
Sentí cómo una sonrisa comenzaba a dibujarse en mi rostro.
No era el momento adecuado para alegrarme ya que su rostro poseía el aspecto más lívido que jamás haya visto.
Me turbé en el fondo pero mi sonrisa no dejó de crecer.
Verlo allí, tan cerca……. Teniendo seguridad que no se iría. Que el hecho de haberse parado significaba que aún me quería y que simplemente había decidido irse por temor a causarme miedo, otro aspecto que demostraba que me quería!
Caminé hacia él al instante en el que incrementaban poco a poco las ganas de correr hacia él y abrazarlo.
Realicé los 7 pasos que nos separaban y no me detuve hasta rodearlo con mis brazos desesperados por aplacar la infinita pena que mostraba su rostro.
Me odiaba completamente a mi misma…
Pensé que no me correspondería tan fácilmente pero en cuanto me abracé a él, Arthur copió mi acción.
Me sujetó con fuerza.
Con ímpetu.
Sus músculos tomaron la forma de mi cuerpo y se convirtieron en un lugar creado especialmente para mí.
Me deslumbré y evité la petrificación aun que era la reacción normal que hubiese tenido.
Por un pequeño pero importante rato estuve allí simplemente abrazándolo, sin hablar ni hacer nada más. Al mismo tiempo las pocas personas que se encontraban a nuestro alrededor miraban curiosas antes de sonreír.
—Par de tórtolos— era la frase que se admiraba en sus ojos sonrientes al vernos.
Me separé de él porque aún debía pedir cientas de disculpas. No obstante, William se adelantó a hablar.
—Al escuchar tu segunda frase me esperé una gran charla antes que existiera la posibilidad que esto sucediera— dijo sonriendo. Creando líneas en sus mejillas por su gran y perfecta sonrisa. Su rostro había cambiado completamente. Era reluciente y un calmante para mi interior…Mi corazón dio un suspiro de satisfacción, no lo quería volver a ver con aquella cara, no volvería a causarle daño a Arthur.
—No pude contenerme— dije al mismo nivel de felicidad que él.
Las mejillas me dolían de tanto sonreír pero el dolor no me importaba en estos momentos, mis codos llamaban mi atención con una punzada permanente pero todo era insignificante.
—Perfecto— respondió pasando sus dedos por mi cabello tan cuidadosa y suavemente.
Su tacto frío ahora se sentía diferente. Después de conocer algo nuevo ves las cosas de otra manera y eso me sucedía en ese mismo instante.
—Perdón Arthur, no quise decirlo. Lo dije sin siquiera pensarlo ni una sola vez… lo siento tanto—
Me volvía a sentir pésima. La mujer más desgraciada del mundo. Me sentía como un veneno mortal, tóxico e hiriente.
¿Como pude haberme permitido hacerle tal daño a Arthur?…Había perdido la cabeza.
Al terminar mi frase, su semblante cambió.
Pareció como si de un golpe recordase a qué se debía nuestra separación.
—Cathy, tuviste toda la razón…. Y lo acepto sin dudar, no soy bueno para ti— dijo ahora serio bajando sus manos lentamente en contra de su querer.
Mis cejas se ciñeron rápidamente
—No… eres más que perfecto para mi Arthur.Te quiero, eso es lo que importa ¿no? Tú y yo. Aquí en el presente. No me interesa tu pasado. Solo hoy y nosotros— dije preocupada viéndolo.
Dios, era tan hermoso…
Impacientándose él respondió:
—Cathy, no quiero ponerte en una situación do.. —
—Shhhh…— dije colocando mi dedo índice en su boca cómo lo había visto tantas veces en películas — ya lo decidí y nada me hará cambiar de parecer. Tú y yo, ahorita, nada más— sonreí a mi hermoso y perfecto novio.
Él comenzó con una media sonrisa y la completó mientras sus brazos me presionaban fuerte y me levantaba un poco en el aire antes de juntar sus labios con los míos.
Me aferré a su cuello y su cara completa y aunque besar apasionadamente a alguien en un lugar público no era para nada lo mío.
Hoy era una excepción.
De repente sentí como si hubiese vivido años con Arthur. Como si lo conociera por mucho tiempo.
Como dicen; lo que no te mata te hace fuerte…
Ahora sentía una nueva sensación entre los dos.
Más confianza, más cariño, más todo………..
Paré.
A nuestra derecha una señorita nos miraba con los ojos sorpresivos.
Me aparté, había sido algo irrespetuoso todo aquello.
—Perdón Lorena —
—No hay problema Mr.Arthur—
—Vengo por las flores— dijo Arthur sorprendiéndome ahora a mí.
William ya se sabía el nombre de la encargada y hasta ella conocía exactamente a cuales flores se refería…. Obviamente, no había razón para estar celosa… simplemente era como me habían explicado; cada 15 días Arthur venía por el arreglo floral que su mamá encargaba.
—Mr.Arthur, no tenemos el encargo hecho, no recibimos ninguna llamada— dijo alarmante y con claro temor en sus facciones. Lorena no tenía la culpa sin embargo ella sentía que sí.
William torció sus cejas confundido.
Él sabía que no era la fecha correcta para venir a esta tienda, no obstante, había esperado que Helena haya llamado con anterioridad para que estuvieran para este día.
Raspé mi garganta antes de apenada decir:
—Ehmmm eso puedo explicarlo—
Arthur al descubrir todo el plan que ejecutamos carcajeó ligeramente sin despegar su mano que me rodeaba de un modo protector.
—No hay problema, ahorita mismo hacemos el arreglo— dijo la señorita sonriente antes de darse media vuelta e irse de prisa y pasar una puerta con suma ansiedad.
Me sentí mal por lo que le había causado a aquella chica pero ahora todo estaba bien.
Caminamos por los alrededores lentamente admirando todos los colores, texturas, tamaños y olores de las flores que se encontraban en la gran habitación.
Parecía que la vida me daba escenarios estupendos mientras me encontraba con él.
Y decidí que al tener mi propia casa llenaría el jardín de todos los colores posibles.
—Una favorita? — preguntó a mi lado sujetándo mi mano.
—No me decido, todas son tan hermosas— miré una flor rosada fucsia que enseguida me llamó la atención.
—Hey. Tu eres hermosa—
Sonreí feliz. No sólo por lo que me había dicho si no por todo.
Por haberme dado cuenta tempranamente que Arthur era para mí aún si fuera vampiro o no, o si había tenido un pasado no muy grato de mencionar…. Él me quería, yo lo quería y no importaba nada más.
—Sabes, tengo millones de preguntas. Y siento que tendré un enorme deja vú cuando comience a preguntarte— reí mirándolo.
—Como quieras, cuando quieres, cuantas quieras— paró para abrazarme y yo me hundí de nuevo en el.
Quería estar allí por siempre. No me importaría el tiempo, no importaba realmente ahora.
—Bien extraño. Comenzaré con lo básico.… Sí te llamas Arthur verdad? — pregunté alzando una ceja y aguantando una risa.
—Tienes que estar bromeando— rió de nuevo en carcajadas suaves.
—Tu sabes lo que dicen, siempre hay que confirmar—
—Bueno, tienes derecho. Mi nombre es Arthur Emrick Landon William II De Brun Vreizhlandör. Mucho gusto.—
—Muy bien.. y….. De dónde eres? —
—Soy de Nashville, Inglaterra señorita—
Tragué saliva.
—Y…… ¿Qué edad tienes? —
Una de las preguntas claves y tan esperadas.
Tenía mis dudas.
Había estado tanteando la posible respuesta y tenía mis expectaciones y mis ,en sí , “temores”.
Podría haberse convertido hace poco o hace demasiado pero me inclinaba más en la primera idea.
Se veía muy joven.
Ahora tenía que confirmar mis sospechas de él.
— Tengo 3 edades— sonrió con cizaña mientras parecía admirar las flores de enfrente.
Alguien ajeno a esta conversación nos diría locos o nos creería y acosarían a Arthur hasta lograr capturarlo y comenzar a realizar experimentos en él.
Ahorita suponía que la segunda encargada en caja y un cliente allí mismo no podían oír nada de la conversación que sosteníamos, de otra forma, Arthur no hablaría en un tono normal. Sólo por precaución yo intentaba no hablar muy alto.
—Tress?- — pregunté atónita parando mi caminata y mirándolo directamente con mis ojos sobre él reclamándole atención y veracidad.
—Si. Naci el 4 de Diciembre de 1880 , así que en sí tengo 130 años—
—Dios, besé a un bisabuelo— emití mis pensamientos en voz alta sin pensar en lo que Arthur sentiría.
— Es cierto. No me había dado cuenta que era un pedofilo. Que repugnante— dijo muy serio.
— Estaba sólo bromeando.....Aún así no importa, creo que muy en el fondo ya lo suponía y lo bueno esque no aparentas aquello. Te has mantenido muy bien—sonreí intentando dispersar la emoción que tenía.
¿Cómo recibes la noticia que tu novio ah vivido por más de 100 años?
—Tengo 109 años de muerto. Cuando morí y me convirtieron era mi cumpleaños número 21— dijo sin quitar la mirada de mi para admirar por completo mi reacción.
No pude captar ningún sentimiento de tristeza ni nada que lo alterara, aunque realmente Arthur siempre escondía sus sentimientos si eran negativos.
Por mi parte; de nuevo shock.
No esperaba escuchar “Cuando morí..” Me quedé mirando a lo lejos por unos segundos.
Arthur alguna vez murió? No podía ser cierto….
Extrañamente me había dolido.
Sabía que él estaba enfrente de mi, en este mismo instante, esperando que dijera algo. Estaba conmigo y no debía dolerme sin embargo era más de lo que esperaba.
— Así que moriste en tu cumpleaños…— repetí inútilmente
—Sí— dijo sin más y antes de que me pudiese preguntar algo más, la chica de pelo negro que nos había atendido al principio llegó a nuestro lado.
— Aquí tiene Mr. Arthur—
Nunca vi a qué hora sacó su cartera pero ya tenía el dinero en la mano y se lo daba al mismo instante en el que recibía dos bolsas enormes repletas de unas flores blancas. Parecían orquídeas.
Me quedé callada.
Casi echaba todo a perder todo con mi próxima pregunta y ya hubiésemos sido tachados cómo lunáticos.
Nos dimos la vuelta, nos despedimos rápido y seguí a Arthur porque no sabía realmente dónde había aparcado su auto.
¿Importaba?
No.
Sujeté su mano con fuerza y su rostro resplandecía con cierto brillo propio con la sonrisa que mostraba.
Mi novio vampiro.
Arthur de Brun.
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44°Capítulo de Secretos de un Vampiro
martes, 8 de junio de 2010
Lanthis
Todo bien
Viernes.
4:32 am.
— ¿Sabes dónde está?— cuestioné a Andreus al mismo instante en el me encaramaba del banquillo perteneciente al mini bar.
—Selina acaba de avisar que pasó por su casa— respondió bebiendo una pequeña cantidad del vino que se había servido en un vaso cristalino.
————————————————————————————————————
Perfecto.
Ahora que vivíamos a tan sólo unos metros de distancia, llegar hasta el hogar de Selina era cuestión de un único movimiento.
————————————————————————————————————
—Ya se fue y no dijo dónde— contestó mi pareja al escuchar y observar psíquicamente el plan que había ideado en cuando me encontrara enfrente de mí hermano.
—Maldición!— rugí irritada. Aborrecía las ocasiones cuando Arthur se escapaba de esta manera sin siquiera anunciar a un individuo cercano acerca de su posible paradero.
—Regresará en unas horas, no hay de qué preocuparse— indicó Andreus de una forma suave a mis espaldas por encima de mi hombro derecho, muy próximo de mi oído antes de comenzar a darme unos cuantos besos.
Sus brazos me enrollaron y lograron calmarme tan sólo un poco.
—Más le vale— suspiré.
————————————————————————————————————
La madrugada pasada justo cuando había llegado al garage porque Hilbert nos había hecho una llamada anunciándonos que había obtenido información importante de “La daga Blanca”….. Andreus acababa de pisar el umbral de la casa para divulgar lo que había sucedido en tan sólo unos minutos atrás en un parque…
Nos enteramos en cuestión de segundos. Él rememoraba rápidamente en su mente lo sucedido y nosotros contemplábamos horrorizados.
—Dios mío— había exclamado Helena describiendo la situación.
Por primera vez en muchos años sentí nervios…
No pudo haber ocurrido esto. No lo creía.
—Perdí la pista de Arthur después de que dejó a Catherine en su casa— me miró Andreus directamente esperando mi reacción.
—Lo iré a buscar— respondí volteándome instantáneamente antes de ser detenida por la mano de mi tío quien me miró inmensamente consternado y asustado.
—Creo que…. Es mejor darle su espacio—
Tan considerado como siempre, sobrepasaba los límites de la gentileza.
—Y si comete una estupidez?— reclamé en un grito. –No podemos dejar que ande sólo con la Daga Blanca en las calles….—
Arthur era mi hermano mayor y él debía cuidar de mí, no yo de él. Sin embargo, podíamos cambiar de roles y ahora mi insensato hermano me necesitaba.
Tras una búsqueda familiar completa en toda la madrugada sólo encendió su celular para comunicarse conmigo y pedirme que no asistiese a la escuela esa mañana; no quería causarle ningún miedo a Catherine y lo mejor sería aquello hasta hablar con ella y saber qué pensaba exactamente.
Pero al terminar de platicar con él una idea surgió de entre las miles de sospechas que deambulaban en mi mente y sin pensarlo más corrí escaleras abajo para tomar las llaves de cualquier carro que estuviese disponible.
—¿Llevas aquí estas últimas horas?— pregunté parada y al mismo tiempo camuflageada entre los arbustos y mala hierba del barrio baldío que se encontraba detrás de la casa de Catherine.
Mi mirada estaba dirigida 15° arriba imitando a la de Arthur.
—Vete— susurró sin modificar las facciones de su rostro.
Estaba demacrado.
Siempre un estúpido orgulloso, mi hermano era vanidoso y era natural que ocultase su sufrimiento pero este borbotaba por todas partes sin poder esconderlo aun que él quisiese.
Parecía realmente enfermo, realmente… muerto.
Me perturbé.
Nunca en toda esta vida que había compartido con él lo había visto de aquella manera.
Era realmente…. Impresionable e hiriente.
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—Entonces quiere decir que nadie me impide que hoy sí asista a la escuela— le respondí sonriente a Andreus volteándome para responder a sus besos.
Viernes.
9:50 am
Deambulé por las aulas y llegué hasta el edificio en dónde Catherine terminaba de tener la clase de Gramática.
Esperé el tiempo suficiente para que todo se viera natural y nada calculado.
Crucé los dedos para que no me odiase ni me temiera, no quería que me odiara. Sabía con certeza que estaba quebrantando la promesa que le había hecho a Arthur pero si yo no lo hacía, nadie más lo haría y en la vida hay riesgos que se deben tomar sin discutirlo ni una sola vez.
Entre la multitud, Catherine percibió mi presencia al posar accidentalmente sus ojos en mí, logrando el objetivo que había previsto.
—Lanthis!— exclamativa y sorprendida aunque en un tono bajo; llamó mi nombre para captar mi atención al mismo tiempo que intentaba clavarme la mirada entre el gentío que caminaba de prisa en aquél pasillo para no perderme el rastro.
Me impresioné más que ella.
Arthur no me había contado ni una sola palabra de lo que había acontecido el día anterior al encontrarse con Catherine en la universidad. Lugar prohibido para mí ya que todo apuntaba a que no habían salido las cosas cómo Emrick había esperado que sucedieran.
Yo sabía que ella sabía.
La lectura de su mente era una acción vetada para mí.
No obstante, Catherine Allison sabía con certeza que yo igual era vampira y por ello me desconcertó ver cómo no le afectó verme allí, tan cerca de ella.
Su mirada era la misma, nada había cambiado, simplemente se le añadía a su expresión la angustia y preocupación.
—Catherine…—respondí cuidadosa tratando de no alterarla cuando ella se acercó.
—Yo…… lo siento— dijo mirándome.
Sus ojos no presentaban ese tradicional brillo de humanos que yo había perdido al convertirme en vampira.
Estaba más pálida de lo normal y extremadamente cansada a un punto que amenazaba con desmayarse en cualquier momento así que debía estar alerta.
—No te preocupes— sonreía amable.
—¿Tienes tiempo?— preguntó un poco impaciente.
—claro—
Todo marchaba excelente.
Tal vez un poco fuera de mis planes (Ya que yo era la que debía exigir una conversación…) Aún así, todo parecía seguir un mismo rumbo y acabar en la misma meta que yo deseaba llegar.
Caminamos juntas pero yo fui la que le seguí la marcha hasta toparnos con una grada cerca de la pista de atletismo. Muy inteligente y estratégico de su parte ya que los alumnos no frecuentaban a menudo aquél lugar antes de las 3:00 pm.
—Perdón, no quise decirle aquello a Arthur, me dejé llevar, Yo….. Lo siento— soltó inmediatamente con un suspiro cuando nos sentamos en la grada metálica.
—Tranquila, todo está bien— mentí a la perfección.
No le causaría una mayor preocupación a Catherine aún siendo completamente opuesta la verdad…. Definitivamente Arthur no se encontraba nada bien.
—Es normal, eres humana, él a veces es incomprensible y exagerado— sonreí recordando sus caprichos de niño.
Abrió los ojos sorprendida.
—¿Como está? Está bien?....—
Mantuve la calma a pesar de querer hacer lo contrario. La defraudaría con mi sincera respuesta:
—No sabría decirte, no lo eh visto—
—Porque? Se fue de Brighton?— preguntó con las ansias en su voz y ojos. El miedo la carcomía.
—No, más bien nos evade y se ah puesto algo rudo— hice una mueca.
—Necesito hablar con él, reaccioné horrible y no fue mi intención…. No esperé que terminara y saqué mal las conclusiones, más bien precipitadas, hablé sin pensar qué diría— desvió su mirada de mí y la bajó aumentando su apariencia deprimida; Catherine se lamentaba y yo estaba más confundida que nunca.
—En qué?— pregunté ignorante.
Arthur no nos había develado la segunda conversación aun que sospechábamos cómo había sido el final por su estado de ánimo. Daba escalofríos recordar cómo se sentía la casa gracias a él quién se encerraba en su habitación por ratos para después salir sin avisar dónde estaría.
—Oh,……. bien…..— exclamó sorprendida que no lo supiera y presionó sus manos antes de decir –Me dijo que ha..bía matado a muchas personas…..—
Su circulación sanguínea incrementó y mi estomago se contractó al mismo instante.
Para una humana no era normal hablar de aquello. Estaba teniendo demasiado control de sí misma y era digno de admiración.— y………………niños….— dijo al final.
Noté cómo se le dificultó respirar pero retomó la plática en segundos –Sin embargo olvidé cuando me dijo que aquello había sucedido antes. Me dejé llevar, no quise……—
Me paralicé.
Arthur era un idiota o acaso se quiso hacer el mártir????
Cómo le pudo haber dicho todo eso?
Cómo había sido tan descuidado?
Se lo hubiese guardado para el final y no para la primera conversación que sostuviese con su novia después de que ella descubrió que él era un vampiro…
—Ehmmm Cath………. No te puedo decir que es mentira porque si sucedió— dije sincera imitando lo que había hecho mi hermano.
Comenzaba a ver su punto. Quiso decirle todo lo malo a Catherine y ver si ella lo aceptaba.
—Lo sé…. Sólo que yo….…. Lo he pensado y; eso es el pasado, no importa ahorita realmente— dijo levantando su mirada fugazmente y demostrándome lo sincera que estaba siendo.
—Si, anteriormente hizo todo aquello- me detuve para tragar saliva –Ahorita los animales y donaciones son nuestra primera elección..- sonreí orgullosa.
Delices sucedían, tentaciones habían cientos de ellos…. Pero me sentía demasiada satisfecha con nuestros nuevos hábitos alimenticios.
Miré a Catherine quien de repente no mencionó absolutamente nada y me encontré con una cara aún más pálida y con una mirada de espasmo — Perdón, me dejé llevar— me disculpé torpemente. Que obtusa había sido!!
—Oh, está bien, perdón a mi… Pero estoy segura que lo podré manejar mejor en poco tiempo— sonrió con esfuerzo procurando mostrarse tranquila.
Me volvía a quedar perpleja.
Cathreine realmente lo intentaba y lo aceptaba completamente. Me alegre tanto! Mis temores automáticamente se esfumaron con el viento que pasó y movió nuestro cabello.
Todo marchaba de maravilla y aún más.
— Dónde puedo verlo?— hizo la pregunta que anhelaba cuestionar desde el comienzo de nuestra plática.
Suspiré.
—Realmente no lo sé, ah estado viniendo y yéndose de la casa-
Dobló las cejas y más tristeza se manifestó en su rostro.
De la nada, se me ocurrió una idea que podría funcionar.
A Hilbert, Andreus, Selina o a mí no nos haría caso…. Pero…. definitivamente no rechazaría ninguna petición de Helena…
-Tengo un plan- sonreí extremadamente feliz.
Enseguida la sonrisa de Catherine apareció como magia.
Publicado por Casey a las 11:57 p. m. 1 comentarios
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